Duerme tranquilo el mar, pérfido esconde

Rocas aleves, áridos escollos

Falso señuelo son, lejanas lumbres 30

Engañan á las naves;

Mas tú, cuyo esplendor todo lo ofusca,

Tú, cuya inmoble posición indica

El trono de un monarca, eres su norte,

Les adviertes su engaño.

Así de la razón arde la antorcha, 5

En medio del furor de las pasiones,