Ó de aleves halagos de Fortuna,

A los ojos del alma.

Desque refugio de la airada suerte

En esta escasa tierra que presides, 10

Y grato albergue el cielo bondadoso

Me concedió propicio,

Ni una vez sola á mis pesares busco

Dulce olvido del sueño entre los brazos,

Sin saludarte, y sin tornar los ojos 15

A tu espléndida frente.