Placeres que no gozó.

¡Ay del poeta! su llanto

Fué la inspiración sublime

Con que arrebató su canto

Hasta los cielos tal vez; 20

Solitaria flor que el viento

Con impuro soplo azota,

Él arrastra su tormento

Escrito sobre la tez.

Porque tú, ¡oh Dios! le robaste 25