De la sirte rugiente

La aterradora faz? El alma mía

En vagos pensamientos se confunde, 25

Al contemplar la férvida corriente,

Que en vano quiere la turbada vista

En su vuelo seguir al borde obscuro

Del precipicio altísimo: mil olas,

Cual pensamiento rapidas pasando, 30

Chocan, y se enfurecen,

Y otras mil y otras mil ya las alcanzan,