Combatir mi bajel, y ante mis plantas
Sus abismos abrir, y amé el peligro,
Y sus iras amé: mas su fiereza 15
En mi alma no dejara
La profunda impresión que tu grandeza.
Corres sereno y majestuoso, y luego
En ásperos peñascos quebrantado,
Te abalanzas violento, arrebatado, 20
Como el destino irresistible y ciego.
¿Qué voz humana describir podría