De entre el estrago universal y horrores
Levanta la cabeza ensangrentada,
Y vencedora de su mal destino,
Vuelve á dar á la tierra amedrentada
Su cetro de oro y su blasón divino.»
DON DIONISIO SOLÍS
LA PREGUNTA DE LA NIÑA
Madre mía, yo soy niña;
No se enfade, no me riña,