I. Á ESPAÑA
Nunca mi labio á la servil lisonja
Parias rindió. Ni el éxito ruidoso,
Ni la soberbia afortunada, oyeron
Falaz encomio de mi humilde Musa.
Dióme su austeridad la honrada tierra
Donde nací, y el presuroso tiempo
Que arrastra y lleva en sus revueltas olas
Las grandezas humanas al olvido,
Á mi pesar me enseña que en el mundo