De emplumados caudillos levantarse

El déspota salvaje en rico trono,

De oro, perlas y plumas recamado;

Y al son de caracoles belicosos

Ir lentamente caminando al templo

La vasta procesión, do la aguardaban

Sacerdotes horribles, salpicados

Con sangre humana rostros y vestidos.

Con profundo estupor el pueblo esclavo

Las bajas frentes en el polvo hundía,