Sobre su frente en torno despedía
Rayos de luz tan viva y refulgente,
Que deslumbrado el español desmaya,
Tiembla, pierde la voz, el movimiento:
Sólo para la fuga tiene aliento.
Así, cuando en la noche algún malvado
Va á descargar el brazo levantado,
Si de improviso lanza un rayo el cielo,
Se pasma, y el puñal trémulo suelta;
Hielo mortal á su furor sucede;