Fuéle preguntado, que se hiciéron los navíos que llebáron; dijo que desque pobláron venian los maestres de los navíos, á decir al capitan que todos los navíos se ivan á fondo, que no los podian tener encima dell agua; i el dʰᵒ Capitan mandó á ciertos maestres é pilotos que entrasen en los navíos é viesen los que estavan para poder navegar, é ver si se podiesen remediar; é los dʰᵒˢ maestres é pilotos digéron, que no havia mas de tres navíos que pudiesen navegar é remediarse, é que havia de ser con mucha costa; é que los demas que no havia medio ninguno en ellos, é que alguno dellos se undió en la mar, estando echada el ancla; é que con los demas que no esta van para poder navegar é remediarse, los dejáron ir al traves; é que esta es la verdad, é firmólo de su nombre.
Dijo que se acuerda que oyó decir, que Hernando Cortés havia gastado en esta armada cinco mill ducados ó castellanos; é que Diego Velasquez oyó decir, que havia gastado mill é setecientos, poco mas ó menos; é que esto que gastó fué en vinos é aceites é vinagre é ropas de vestir, las que les vendió un factor que allá está de Diego Velasquez, en que les vendia el arroba de vino á cuatro castellanos que salia al respecto por una pipa cient. castellanos, el arroba del aceite á seis castellanos, é alomesmo la arrova del vinagre, é las camisas á dos pesos, y el par de los alpargates á castellano, é un mazo de cuentas de valoría á dos castellanos costándole á él á dos reales, é á este respecto fuéron todas las otras cosas; é que esto que gastó Diego Velasquez lo sabe, porque lo vido vender, é este testigo se le vendió hasta parte dello.—Alonso Hernandez Portocarrero declaró ante mí, Johan de Samano.
No. VIII.—See vol. ii. p. 31
EXTRACT FROM THE “CARTA DE VERA CRUZ,” MS.
[The following extract from this celebrated letter of the Municipality of La Villa Rica de la Vera Cruz to the Emperor gives a succinct view of the foundation of the first colony in Mexico, and of the appointment of Cortés by that body as Chief Justice and Captain-General. The original is preserved in the Imperial Library at Vienna.]
Despues de se aver despedido de nosotros el dicho Caçique, y buelto á su casa, en mucha conformidad, como en esta armada venimos, personas nobles, cavalleros, hijos dalgo, zelosos del servicio de nʳᵒ Señor y de Vʳᵃˢ Reales Altezas, y deseosos de ensalzar su Corona Real, de acrecentar sus Señoríos, y de aumentar sus rentas, nos juntámos y platicámos con el dicho capitan Fernando Cortés, diciendo que esta tierra era buena, y que segun la muestra de oro que aquel Caçique avia traido, se creia que debia de ser mui rica, y que segun las muestras que el dicho Caçique avia dado, era de creer que él y todos sus Indios nos tenian muy buena voluntad; portante que nos pareçia que nos convenia al servicio de Vʳᵃˢ Magestades, y que en tal tierra se hiziese lo que Diego Velasquez avia mandado hacer al dicho Capitan Fernando Cortés, que era rescatar todo el oro que pudiese, y rescatado bolverse con todo ello á la Isla Fernandina, para gozar solamente de ello el dicho Diego Velasquez y el dicho Capitan; y que lo mejor que á todos nos parecia era, que en nombre de Vʳᵃˢ Reales Altezas se poblase y fundase allí un pueblo en que huviese justicia, para que en esta tierra tuviesen Señorío, como en sus Reinos y Señoríos lo tienen; porque siendo esta tierra poblada de Españoles, de mas de acreçentar los Reinos y Señoríos de Vʳᵃˢ Magestades, y sus rentas, nos podrian hacer mercedes á nosotros y á los pobladores que de mas allá viniesen adelante; y acordado esto, nos juntámos todos en concordes de un ánimo y voluntad, y hizímos un requerimiento al dicho capitan, en el qual dixímos, que pues él veia quanto al servicio de Dios nʳᵒ Señor y al de Vʳᵃˢ Magestades convenia, que esta tierra estuviese poblada, dándole las causas de que arriba á Vʳᵃˢ Altezas se ha hecho relaçion, que le requerímos que luego cesase de hacer rescates de la manera que los venia á hacer, porque seria destruir la tierra en mucha manera, y Vʳᵃˢ Magestades serian en ellos muy desservidos; y que ansí mismo le pedímos y requerímos que luego nombrase para aquella villa, que se avia por nosotros de hacer y fundar, Alcaldes y Regidores, en nombre de Vʳᵃˢ Reales Altezas, con ciertas protestaciones, en forma que contra él protestámos si ansí no lo hiziesen; y hecho este requerimiento al dicho Capitan, dixo que daria su respuesta el dia siguiente; y viendo pues el dicho Capitan como convenia al servicio de Vʳᵃˢ Reales Altezas lo que le pediamos, luego otro dia nos respondió diciendo, que su voluntad estava mas inclinada al servicio de Vʳᵃˢ Magestades que á otra cosa alguna, y que no mirando al interese que á él se le siguiese, si prosiguiera en el rescate que traia propuesto de rehacer los grandes gastos que de su hacienda avia hecho en aquella armada juntamente con el dicho Diego Velasquez, antes poniéndolo todo le placia y era contento de hacer lo que por nosotros le era pedido, pues que tanto convenia al servicio de Vʳᵃˢ Reales Altezas; y luego comenzó con gran diligencia á poblar y á fundar una villa la qual puso por nombre la rica Villa de Vera Cruz, y nombrónos á los que lá delantes subscribímos, por Alcaldes y Regidores de la dicha Villa, y en nombre de Vʳᵃˢ Reales Altezas recibió de nosotros el juramento y solendidad que en tal caso se acostumbra y suele hacer; despues de lo qual otro dia siguiente entrámos en nuestro cabildo y ajuntamiento, y estando así juntos embiamos á llamar al dicho Capitan Fernando Cortés, y le pedímos en nombre de Vʳᵃˢ Reales Altezas que nos mostrase los poderes y instrucciones que el dicho Diego Velasquez le avia dado para venir á estas partes, el qual embió luego por ellos y nos los mostró; y vistos y leidos por nosotros, bien examinados segun lo que pudímos mejor entender, hallámos á nuestro parecer que por los dichos poderes y instrucciones no tenia mas poder el dicho capitan Fernando Cortés, y que por aver ya espirado no podia usar de justicia ni de Capitan de allí adelante; pareciéndonos, pues, mui Excellentíssimos Príncipes! que para la pacificacion y concordia de entre nosotros, y para nos gobernar bien, convenia poner una persona para su Real servicio, que estuviese en nombre de Vʳᵃˢ Magestades en la dicha villa y en estas partes por justicia mayor y capitan y cabeza, á quien todos acatasemos hasta hacer relacion de ello á Vʳᵃˢ Reales Altezas para que en ello proveyesen lo que mas servidos fuesen, y visto que á ninguna persona se podria dar mejor el dicho cargo que al dicho Fernando Cortés, porque demas de ser persona tal qual para ello conviene, tiene muy gran zelo y deseo del servicio de Vʳᵃˢ Magestades, y ansí mismo por la mucha experiencia que de estas partes y Islas tiene, de causa de los quales ha siempre dado buena cuenta, y por haver gastado todo quanto tenia por venir como vino con esta armada en servicio de Vʳᵃˢ Magestades, y por aver tenido en poco, como hemos hecho relacion, todo lo que podia ganar y interese que se le podia seguir si rescatara como traia concertado, y le proveimos en nombre de Vʳᵃˢ Reales Altezas de justicia y Alcalde mayor, del qual recibímos el juramento que en tal caso se requiere, y hecho como convenia al Real servicio de Vʳᵃ Magestad, lo recibímos en su Real nombre en nʳᵒ ajuntamiento y cabildo por Justicia mayor y capitan de Vʳᵃˢ Reales armas, y ansí está y estará hasta tanto que Vʳᵃˢ Magestades provean lo que mas á su servicio convenga: hemos querido hacer de todo esto relaçion á Vʳᵃˢ Reales Altezas, porque sepan lo que acá se ha hecho, y el estado y manera en que quedamos.
No. IX.—See vol. ii. p. 108
EXTRACT FROM CAMARGO’S “HISTORIA DE TLASCALA,” MS.
[This passage from the Indian chronicler relates to the ceremony of inauguration of a Tecuhtle, or merchant-knight, in Tlascala. One might fancy himself reading the pages of Ste.-Palaye, or any other historian of European chivalry.]
Esta ceremonia de armarse caballeros los naturales de México y Tlaxcalla y otras provincias de la Laguna Mejicana es cosa muy notoria; y así no nos detendrémos en ella, mas de pasar secuntamente. Es de saber, que cualquier Señor, ó hijos de Señores, que por sus personas habian ganado alguna cosa en la guerra, ó que hubiesen hecho ó emprendido cosas señaladas y aventajadas, como tubiese indicios de mucho valor, y que fuese de buen consejo y aviso en la república, le armaban caballero; que como fuesen tan ricos que por sus riquezas se enoblecian y hacian negocios de hijos y dalgo y caballero, los armaban caballeros por dos, diferentemente que los caballeros de linea recta, porque los llamaban Tepilhuan: Al Mercader que era armado caballero, y á los finos que por descendencia lo eran, llamaban Tecuhtles. Estos Tecuhtles se armaban caballeros con muchas ceremonias. Ante todas cosas, estaban encerrados 40 ó 60 dias en un templo de sus Ídolos, y ayunaban todo este tiempo, y no trataban con gente mas que con aquellos que les servian, y al cabo de los cuales eran llevados al templo mayor, y allí se les daban grandes doctrinas de la vida que habian de tener y guardar; y antes de todas estas cosas les daban grandes bejamenes con muchas palabras afrentosas y satíricas, y les daban de puñadas con grandes reprensiones, y aun en su propio rostro, segun atrás dejámos tratado, y les horadaban las narices y labios y orejas; y la sangre que de ellos salia la ofrecian á sus Ídolos. Allí les daban publicamente sus arcos y flechas y macanas y todo género de armas usadas en su arte militar. Del templo era llevado por las calles y plazas acostumbradas con gran pompa y regocijo y solemnidad: poníanles en las orejas orejeras de oro, y bezotes de lo mismo, llevando adelante muchos truhanes y chocarreros que decian grandes donaires, con que hacian reir las gentes; pero como vamos tratando, se ponian en las narices piedras ricas, oradábanles las orejas y narices y bezos, no con yerros ni cosa de oro ni plata, sino con guesos de Tigres y leones y águilas agudos. Este armado caballero hacia muy solemnes fiestas y costosas, y daban muy grandes presentes á los antiguos Señores caballeros así de ropas como de esclavos, oro y piedras preciosas y plumerías ricas, y divisas, escudos, rodelas y arcos y flechas, á manera de propinas cuando se doctoran nuestros letrados. Andan de casa en casa de estos Tecuhtles dándoles estos presentes y dadivas, y lo propio hacen con estos armados caballeros despues que lo eran, y se tenia cuenta con todos ellos. Y era república; y así no se armaban muchos caballeros hidalgos pobres, por su poca posibilidad, sino eran aquellos que por sus nobles y loables hechos lo habian merecido, que en tal caso los caciques cabeceros y los mas supremos Señores Reyes, pues tenian meromixto imperio con sus tierras, y orca y cuchillo para ejecutar los casos de justicia, como en efecto era así. Finalmente, que los que oradaban las orejas, bezos, y narices de estos, que así se armaban caballeros, eran caballeros ancianos y muy antiguos, los cuales estaban dedicados para esto; y así como para en los casos de justicia y consejos de guerra. Servian estos caballeros veteranos en la república, los cuales eran temidos, obedecidos, y reverenciados en muy gran veneracion y estima. Y como atras dejámos dicho, que al cabo de los 40 ó 60 dies de ayuno de los caballeros nobles los sacaban de allí para llevarlos al templo mayor donde tenian sus simulacros; no les oradaban entonces las orejas, narices, ni labios, que son los labios de la parte de abajo, sino que cuando se ponian en el ayuno, entonces; y ante todas cosas les hacian estos bestiales espectáculos; y en todo el tiempo de ayuno estaba en cura, para que el dia de la mayor ceremonia fuese sano de las heridas, que pudiesen ponerle las orejeras y bezotes sin ningun detrimento ni dolor; y en todo este tiempo no se lavaban, antes estaban todo tiznados y embiajados de negro, y con muestras de gran humildad para conseguir y alcanzar tan gran merced y premio, velando las armas todo el tiempo del ayuno segun sus ordenanzas, constitutiones, y usos y costumbres entre ellos tan celebrados. Tambien usaban tener las puertas donde estaban ayunando cerradas con ramos de laurel, cuyo árbol entre los naturales era muy estimado.