[The most remarkable, in some respects, of Oviedo’s compositions is his Quincuagenas, a collection of imaginary dialogues with the most eminent persons of his time, frequently founded, no doubt, on the personal communications which he had held with them. In his “History of the Indies” he has also introduced a dialogue which he tells us he actually had with Don Thoan Cano, a Castilian hidalgo, who married Guatemozin’s widow, the lovely daughter of Montezuma. He came into the country originally with Narvaez; and, as he was a man of intelligence, according to Oviedo, and his peculiar position both before and after the Conquest opened to him the best sources of information, his testimony is of the highest value. As such I have made frequent use of it in the preceding pages, and I now transcribe it entire, in the original, as an important document for the history of the Conquest.]

DIÁLOGO DEL ALCAYDE DE LA FORTALEZA DE LA CIBDAD É PUERTO DE SANTO DOMINGO DE LA ISLA ESPAÑOLA, AUTOR Y CHRONISTA DESTAS HISTORIAS, DE LA VNA PARTE, É DE LA OTRA, VN CABALLERO VECINO DE LA GRAND CIBDAD DE MÉXICO, LLAMADO THOAN CANO

Alc. Señor, ayer supe que Vm. vive en la grand cibdad de México, y que os llamais Thoan Cano; y porque yo tube amistad con vn caballero llamado Diego Cano, que fué criado del sereníssimo Príncipe Don Thoan, mi señor, de gloriosa memoria, deseo saber si es vivo, é donde sois señor natural, é como quedástes avecindado en estas partes, é rescibiré merced, que no rescibais pesadumbre de mis preguntas; porque tengo necesidad de saber algunas cosas de la Nueva España, y es razon, que para mi satisfaccion yo procure entender lo que deseo de tales personas é hábito que merezcan crédito; y ansí, Señor, recibiré mucha merced de la vuestra en lo que digo.

Thoan Cano. Señor Alcayde, yo soy él que gano mucho en conoceros; y tiempo ha que deseaba ver vuestra persona, porque os soi aficionado, y querria que mui de veras me tubiesedes por tan amigo é servidor como yo os lo seré. É satisfaciendo á lo que Vm. quiere saber de mí, digo, que Diego Cano, Escribano de Cámara del Príncipe Don Thoan, y camarero de la Tapicería de su Alteza, fué mi tio, é ha poco tiempo que murió en la cibdad de Caceres, donde vivia é yo soy natural: Y quanto á lo demas, yo, Señor, pasé desde la Isla de Cuba á la Nueva España con el capitan Pámphilo de Narvaez, é aunque mozo é de poco edad, yo me hallé cerca dél quando fué preso por Hernando Cortés é sus mañas; é en ese trance le quebráron vn ojo, peleando él como mui valiente hombre; pero como no le acudió su gente é con él se halláron mui pocos, quedó preso é herido, é se hizo Cortes señor del campo, é truxo á su devocion la gente que con Pámphilo habia ido, é en rencuentros é en batallas de manos en México; y todo lo que ha sucedido despues yo me he hallado en ello. Mandais que diga como quedé avecindado en estas partes, y que no reciba pesadumbre de vuestras preguntas; satisfaciendo á mi asiento, digo, Señor, que yo me casé con una Señora hija legítima de Montezuma, llamada doña Isabel, tal persona, que aunque se hobiera criado en nuestra España, no estobiera mas enseñada é bien dotrinada é Católica, é de tal conversacion é arte, que os satisfaria su manera é buena gracia; y no es poco útil é provechosa al sosiego é contentamientos de los naturales de la tierra; porque, como es Señora en todas sus cosas é amiga de los christianos, por su respecto é exemplo mas quietud é reposo se imprime en los ánimos de los Mexicanos. En lo demas que se me preguntare, é de que yo tenga memoria, yo, Señor, diré lo que supiere conforme á la verdad.

Alc. Io acepto la merced que en eso recibiré; y quiero comenzar á decir lo que me ocurre, porque me acuerdo, que fuí informado que su padre de Montezuma tubo 150 hijos é hijas, ó mas, é que le acaeció tener 50 mugeres preñadas; É ansí escrebí esto, é otras cosas á este propósito en el capítulo 46, lo qual si así fué, queria saber, ¿como podeis vos tener por legítima hija de Montezuma a la Sʳᵃ Doña Isabel vuestra Muger, é que forma tenia vuestro suegro para que se conociesen los hijos bastardos entre los legítimos ó espurios é quales eran mugeres legítimas é concubinas?

Can. Fué costumbre vsada y guardada entre los Mexicanos, que las mugeres legítimas que tomaban, era de la manera que agora se dirá. Concertados el hombre é muger que habian de contraer matrimonio, para le efectuar se juntaban los parientes de ambas partes é hacian vn areito despues que habian comido ó cenado; é al tiempo que los Novios se habian de acostar é dormir en vno, tomaban la halda delantera de la camisa de la Novia é atábanla á la manta de algodon que tenia cubierto el Novio. É así ligados tomábanlos de las manos los principales parientes de ambos, é metian los en una camára, donde los dejaban solos é oscuros por tres dias contiguos sin que de allí saliesen él ni ella, ni allá entraba mas de vna India á los proveer de comer é lo que habian menester; en el qual tiempo deste encerramiento siempre habia bailes ó areitos, que ellos llaman mitote; é en fin de los tres dias no hai mas fiesta. É los que sin esta cerimonia se casan no son habidos por matrimonios, ni los hijos que proceden por legítimos, ni heredan. Ansí como murió Montezuma, quedáronle solamente por hijos legítimos mi Muger é vn hermano suio, é muchachos ambos; á causa de lo qual fué elegido por Señor vn hermano de Montezuma, que se decia Cuitcavaci, Señor de Iztapalapa, el qual vivió despues de su eleccion solos 60 dias, y murió de viruelas; á causa de lo qual vn sobrino de Montezuma, que era Papa ó sacerdote maior entre los Indios, que se llamaba Guatimuci, mató al primo hijo legítimo de Montezuma, que se decia Asupacaci, hermano de padre é madre de doña Isabel, é hizose señor, é fué mui valeroso. Este fué él que perdió á Mexico, é fué preso, é despues injustamente muerto con otros principales Señores é Indios; pues como Cortés é los christianos fuéron enseñoreados de México, ningun hijo quedó legítimo sino bastardos de Montezuma, ecepto mi Muger, que quedaba viuda, porque Guatimuci señor de Méxíco, su primo, por fixar mejor su estado, siendo ella mui muchacha, la tubo por muger con la cerimonia ya dicha del atar la camisa con la manta; é no obiéron hijos, ni tiempo para procreallos; é ella se convirtió á nuestra santa fee católica, é casóse con vn hombre de bien de los conquistadores primeros, que se llamaba Pedro Gallego, é ovo vn hijo en ella, que se llama Thoan Gallego Montezuma; é murió el dicho Pedro Gallego, é yo casé con la dicha doña Isabel, en la qual me ha dado Dios tres hijos é dos hijas, que se llaman Pedro Cano, Gonzalo Cano de Saavedra, Thoan Cano, doña Isabel, é doña Catalina.

Alc. Señor Thoan Cano, suplícoos que me digais porque mató Hernando Cortés á Guatimuci: ¿revelóse despues, ó que hizo para que muriese?

Can. Habeis de saber, que así á Guatimuci, como al Rey de Tacuba, que se decia Tetepanquezal, é al Señor de Tezcuco, el capitan Hernando Cortés les hizo dar muchos tormentos é crudos, quemándoles los pies, é untándoles las plantas con aceite, é poniéndoselas cerca de las brasas, é en otras diversas maneras, porque les diesen sus tesoros; é teniéndolos en contiguas fatigas, supo como el capitan Cristóval de Olit se le habia alzado en puerto de Caballos é Honduras, la qual provincia los Indios llaman Guaimuras, é determinó de ir á buscar é castigar el dicho Christóval de Olit, é partió de México por tierra con mucha gente de Españoles, é de los naturales de la tierra, é llevóse consigo aquellos tres principales ya dichos, y despues los ahorcó en el camino; é ansí enviudó doña Isabel, é despues ella se casó de la manera que he dicho con Pedro Gallego, é despues conmigo.

Alc. Pues en cierta informacion, que se envió al Emperador Nuestro Señor, dice Hernando Cortés, que habia sucedido Guatimuci en el Señorío de México tras Montezuma, porque en las puentes murió el hijo é heredero de Montezuma, é que otros dos hijos que quedáron vivos, el vno era loco ó mentecapto, é el otro paralítico, é ináviles por sus enfermedades: É yo lo he escripto así en el capítulo 16, pensando quello seria así.

Can. Pues escriba Vm. lo que mandare, y el Marques Hernando Cortés lo que quisiere, que yo digo en Dios y en mi conciencia la verdad, y esto es mui notorio.