[85] “No tenian agua dulce para beber, ni para de ninguna manera de comer; bebian del agua salada y hedionda, comian ratones y lagartijas, y cortezas de árboles, y otras cosas no comestibles; y de esta causa enfermáron muchos, y muriéron muchos.” Sahagun, Hist. de Nueva-España, MS., lib. 12, cap. 39.—Also Rel. Terc. de Cortés, ap. Lorenzana, p. 289.

[86] “Y es verdad y juro amen, que toda la laguna, y casas, y barbacoas estauan llenas de cuerpos, y cabeças de hombres muertos, que yo no sé de que manera lo escriua.” (Bernal Diaz, Hist. de la Conquista, cap. 156.) Clavigero considers that it was a scheme of the Mexicans to leave the dead unburied, in order that the stench might annoy and drive off the Spaniards. (Stor. del Messico, tom. iii. p. 231, nota.) But this policy would have operated much more to the detriment of the besieged than of the besiegers, whose presence in the capital was but transitory. It is much more natural to refer it to the same cause which has led to a similar conduct under similar circumstances elsewhere, whether occasioned by pestilence or famine.

[87] Gonzalo de las Casas, Defensa, MS., cap. 28.—Martyr, De Orbe Novo, dec. 5, cap. 8.—Ixtlilxochitl, Venida de los Españoles, p. 45.—Rel. Terc. de Cortés, ap. Lorenzana, p. 289.—Oviedo, Hist. de las Ind., MS., lib. 33, cap. 29.

[88] “Muchas cosas acaeciéron en este cerco, que entre otras generaciones estobieran discantadas é tenidas en mucho, en especial de las Mugeres de Temixtitan, de quien ninguna mencion se ha fecho. Y soy certificado, que fué cosa maravillosa y para espantar, ver la prontitud y constancia que tobiéron en servir á sus maridos, y en curar los heridos, é en el labrar de las piedras para los que tiraban con hondas, é en otros oficios para mas que mugeres.” Oviedo, Hist. de las Ind., MS., lib. 33, cap. 48.

[89] Oviedo, Hist. de las Ind., MS., lib. 33, cap. 29.—Bernal Diaz, Hist. de la Conquista, cap. 155.—Rel. Terc. de Cortés, ap. Lorenzana, pp. 287-289.

[90] Ante, vol ii. p. 312.—The tianguez still continued of great dimensions, though with faded magnificence, after the Conquest, when it is thus noticed by Father Sahagun: “Entráron en la plaza ó Tianguez de esta Tlaltilulco (lugar muy espacioso mucho mas de lo que ahora es), el cual se podia llamar emporio de toda esta nueva España: al cual venian á tratar gentes de toda esta nueva España, y aun de los Reinos á ella contiguos, y donde se vendian y compraban todas cuantas cosas hay en toda esta tierra, y en los Reinos de Quahtimalla y Xalisco (cosa cierto mucho de ver), yo lo ví por muchos años morando en esta Casa del Señor Santiago aunque ya no era tanto como antes de la Conquista.” Hist. de Nueva-España, MS., lib. 12, cap. 37.

[91] “É yo miré dende aquella Torre, lo que teniamos ganado de la Ciudad, que sin duda de ocho partes teniamos ganado las siete.” Rel. Terc. de Cortés, ap. Lorenzana, p. 289.

[92] Toribio, Hist. de los Ind., MS., Parte 3, cap. 7.—The remains of the ancient foundations may still be discerned in this quarter, while in every other etiam periêre ruinæ!

[93] Bustamante, the Mexican editor of Sahagun, mentions that he has now in his possession several of these military spoils. “Toda la llanura del Santuario de nuestra Señora de los Ángeles y de Santiago Tlaltilolco se ve sembrada de fragmentos de lanzas cortantes, de macanas, y flechas de piedra obsidiana, de que usaban los Mexicanos ó sea Chinapos, y yo he recogido no pocos que conservo en mi poder.” Hist. de Nueva-España, lib. 12, nota 21.

[94] “Y como comenzó á arder, levantóse una llama tan alta que parecia llegar al cielo, al espectáculo de esta quema, todos los hombres y mugeres que se habian acogido á las tiendas que cercaban todo el Tianguez comenzáron á llorar á voz en grito, que fué cosa de espanto oirlos; porque quemado aquel delubro satánico luego entendiéron que habian de ser del todo destruidos y robados.” Sahagun, Hist. de Nueva-España, MS., lib. 12, cap. 37.