Brum. Escucha que miento, que no fué sino en Córdoba en otra encrucijada como ésta, pero aquí no fué sino las piernas. La diversidad y gran variedad de las hazañas que por mí han pasado por diversos reinos y ciudades, me privan de memoria, á que no me acuerde de los casos particulares que tengo hechos por todo el mundo.
Olig. Démonos priesa, que la puerta de casa de Celestina veo abrir, entremos de rondon y tomémosla en la cama. Sube.
Brum. Mas sube tu.
Olig. No haré por mi fe, ea, no quieras con tu larga crianza hacerme á mí falto de comedimiento. Sube tú, pues sabes la casa.
Brum. Subo, pues do conviene obedecer no há lugar la cortesía.
Cel. Ce, ce, ce, Drionea, esconde el capellan presto, presto, que viene Oligides.
Drion. Ay mezquina, que no hay dónde.
Cel. Mételo en esa arca del pan.
Brum. ¡Ah vieja desdentada! aquí te tengo, no te me irás sin que me pagues lo que me debes.
Cel. ¿Y qué te debo, centeno?