Ros. ¿No viene?

Mel. En casa de Marivañes entró.

Ros. Envíala á llamar con esa mochacha, que no lo sienta mi señora, y te aviso que no la vea entrar.

Mel. Aquí viene el niño de Marivañes, veamos qué quiere, y si es enviado á eso.

Ros. Dile que éntre acá. ¿Vióle mi señora?

Mel. No, que está devanando un poco de seda. Entrad, mis ojos, ¿á quién buscais?

Niño. A senola mosa.

Ros. ¿Qué quereis, mi alma?

Niñ. Senola, mi made dise que está alí la mujel de la ropa banca, que tae lo que le mandaste.

Ros. Corre, decilde, mi vida, que venga.