Olig. Mañana te doy la respuesta.
Lis. En tus manos encomiendo mi ánima y mi espíritu.
Olig. En las de Dios, señor.
Lis. Llama.
Olig. Entra, que abierto está.
Lis. Di á esos mozos que no me trayan de cenar.
Olig. No te apasiones, cena, no dobles tus males.
Lis. No estoy para ello.
Olig. A más que esto vendrás de esta vez que á no comer, mas, ¿qué se me da á mí? ahórquenlo en buen dia claro, siquiera se muera ó le tome el diablo. Andaos por ahí á decir verdades y moriréis por los hospitales; no es tiempo de eso, ya me llamaba sancto, y pardios las buenas doctrinas de Eubulo, criado antiguo de esta casa, me habian casi convertido; pero poco puedo medrar con sus devociones y sanctidades; no ando yo tras eso, ni es esto lo que busco. Quiero perquisar y inquerir con mi pensamiento la entrada á Roselia y ser alcahuete, venga el bien y venga por do quisiere, á tuerto ó á derecho nuestra casa fasta el techo, que buena parte me cabrá de sus amores, que á rio vuelto, como dicen, ganancia de pescadores.