Drion. ¡Ay! ¡ay! dexámelo abrazar; ¡ay! ¡ay! ¿es él ó no? él es, dame otro abrazo, mi rey, á mi cargo que no holgarás tú tanto con mi vista como yo con la tuya.

Olig. ¡Oh perla de quien el cielo se enamora y yo con él!

Cel. Por tu vida, hijo, que hablábamos de tu descuido, que ni la ves ya ni la visitas, dolor de la que en tí confia. Yo la estaba reñendo porque no te enviaba á llamar, que aquí se está sola todo el dia ocupada en su labor sin maldita la recreacion de hombre.

Eub. Eso os falta, putas.

Drion. Déxale, que es un desconocido; mal me haga Dios si me contenta otro sino él, este corazon se me alegra cuando lo veo, y él no hace más caso de mí que si nunca me conociera; bien dicen que amores nuevos olvidan viejos; á osadas que bebes los aires por quien yo sé.

Olig. ¿Por quién he de yo penar sino por tí?

Drion. A la hé, por Carmisa.

Olig. Hí, hí, hí.

Drion. A la fe, digo la verdad; ¿mirad por quién? donosa vision.

Cel. Calla, que quien feo ama hermoso le parece; hay ojos que de lagañas se agradan.