Libia. ¡Ay cuitada! métete en esa nasa, no suba acá el amigo de mi hermana.
Polo. ¡Mis ojos! pláceme no te congoxes; cubre el brocal con la manta, ó trastorna la nasa sobre mí.
Lib. Eso es mejor, esconde la falda del escapulario, que se te parece el hábito.
Cel. No te responderá, que le duelen mucho.
Olig. Pues, madre mia, toma el manto y vamos, que la cabeza de casa peligra y hay necesidad de tí.
Cel. ¡Ay dolor de la que no tiene que se cobijar!
Olig. Pídelo prestado y luégo.
Cel. No estoy en barrio que sepan dar ni un jarro de agua.
Olig. Ya te entiendo; toma señal, porque no pienses que serás burlada.
Cel. En el cielo sea pagado. Drionea, hija, daca ese bernio raido, pues no hay otro.