Brum. Si no fuese porque la fortaleza sin prudencia es habida por temeridad, luégo en esta hora te enviaria á cenar con Pluton; por ende si quieres enfrenar el furioso brío de mis desapoderados golpes y que no descarguen sobre tí, daca luégo la mitad de lo que te dió Lisandro, que todo lo he sabido; donde no, díme si estás confesada.
Cel. Si supieses qué pocos son los que se han perdido por callar, y muy ménos los que se han ganado por mucho hablar, tú holgarias de echar una mordaza á la lengua, y no descargar como badajo tantas porradas; cata que quien amenaza, una tiene y otra espera, nunca las palabras soberbiosas hicieron á los hombres bienaventurados.
Brum. Mi dicho es mi hecho, y mis hazañas tan espantosas son de oir como monstruosas de ver. Bien veo que donde las obras no aprovechan, en balde se gastan las palabras; pero cuando el decir conforma con el hacer, bien es, lo que el corazon concibe la boca publique, lo cual yo hago porque no digas, no me lo dixiste; que hágote saber que yo soy hombre que lo que sé decir con verdad lo sé executar con las armas.
Cel. ¿En tí verdad? como en el Evangelio mentira.
Brum. No quieras con buena respuesta hurtar el cuerpo á mi furia. Pues guarte no me enciendas la ira, que no será más en mi mano matarte que en el fuego dexar de quemar.
Cel. Calla, desconcertado relox, que más son los amenazados de tí que no los heridos.
Brum. Agora lo verémos si lo que haré será prueba de lo que digo. Daca lo que te dió Lisandro, sino con este mi puñal te escarbaré el hondon del corazon.
Cel. Quiero le dar parte de las doblas, que lo principal yo me lo callaré, no haga algun desatino este lebron como el judío afrontado. ¡Ay sancta Catalina! apártate allá, mete el puñal, no se diga de tí, del monte sale con que se arde, ¿tométe por defension y eres mi ofension? Crío cuervo que me saque el ojo; tómatelo todo para tí y nada para mí, que yo soy como la cabra que parió para el lobo, como la ave curruca, que cria y mantiene hijos ajenos, ó como la gallina, que con mucho sudor saca pollos de huevos ajenos. Ya pensé que esto no sabías, pero amores, dolores y dineros mal se pueden encubrir.
Brum. Todo eso y más me debes, pues por tí asaz veces asiento la vida al tablero en ventura de perdella, que, juro á tal, la fortaleza en los hombres muchas veces es causa de su muerte; dígolo, porque anteayer por salvar tu fama perdiera mi vida por confiar mucho en la virtud de mi espada, que, como toro agarrochado en el Coso, me vi entre siete que en tí pusieron lengua; sino, mira mi capa arpada y el broquel con trecientas picaduras, pero todavía mi blanca espada hizo lugar, los cuatro se me escaparon por piés, á los tres dexo descalabrados; al uno de ellos si no traxera caxquete de Calatayud, con el poderío del golpe le hendiera la cabeza fasta los hombros, pero no le entró sino fasta la piamater.
Cel. Por más que blasones quedarás sin medalla.