Brum. Hermano Oligides, bien creerás que si tu amo no fuera, que no me tomára allá, aunque enviára otras cien veces á llamarme; treinta caballeros en persona me vienen á buscar y me sacan de mi casa importunado, ó para afrontar nobles, ó castigar ruines, ó cruzar caras de putas, ó terciar en hacer amistades, porque no hallan otro más aparejado y dispuesto, ni más diestro en caso de refriegas. Y ésta es la causa por que estoy huido por los rincones, que quien crueza hace, su peligro busca, de justicias digo, ó por mejor decir, de sus palillos, que á otra persona no temo, que quien de armas se precia, como yo, con razon ningun otro peligro debe temer.

Olig. Adelántome, y aguarda en este portal.

Brum. Así lo haré.

Olig. Señor, aquí viene conmigo Brumandilon, despacha con él lo más ayna que pudieres, no le des lugar á que meta más palabras de las que él suele fuera de todo propósito, que en historia no habrás leido tan gran fanfarron. Su persona espantarte há, los fieros como los quisieres, los hechos por el cerro de Úbeda.

Lis. Dile que entre.

Olig. Entra, Brumandilon, y sígueme.

Brum. Las manisicas de tu merced beso.

Lis. Bien seas venido, Brumandilon amigo. Tu favor y ayuda hé menester.

Brum. Señor, no pases más adelante, que juro á la serpentina vara de Aron y Moisés, si es para desafío, ó afrenta, ó matar alguno, ántes será hecho que mandado, que la muerte tengo por vida, en tanto que sea en tu servicio; cuanto más que éstas son mis misas y mis pasatiempos, porque cuanto trabajo es por el miedo á los cobardes la guerra, tanto placer es á los esforzados la continuacion de ella; no creo en quien me parió, si sueño puedo dormir que bien me sepa, si no hé con mi espada hecho riza de broqueles, ó harpado gestos, ó cortado miembros, ó he molido á palos los alguaciles; pues si esto me quieres, dime luégo las personas que te han enojado, que bien pueden doblar por ellos, y si no cumpliere lo que prometo, el morir será la paga, que no es mala muerte la que el hombre muere haciendo lo que debe.

Lis. Agradezco tu animoso ofrecimiento, que tu denodado semblante da á entender mucho más de lo que dices.