Drion. ¡Ay, señor! no digas eso, que vive Dios y reina; otro hombre no la habla en esa parte sino tú; es muy salada rapaza y vergonzosa, y quiérete mucho.

Pol. Con esa confianza me voy.

Drion. Pierde cuidado y salta por este lugar, que está más baxo.

Escl. Ce, ce, ce. Señora Drionea, ¿puedo entrar seguro?

Drion. Trepa quedito, no hagas ruido.

Escl. ¿Está allá la vieja?

Drion. No; daca la mano.

Escl. Acá estoy, bésame.

Drion. ¡Ay putillo! ¿Cómo te has tardado?

Escl. No pude más; está queda.