Mel. Señora, señora, mi señora Eugenia asoma por la calle.
Ros. Pues véte, madre, con Dios.
Cel. Los ángeles queden en tu guarda.
Mel. Señora, ¿qué te dixo la vieja despues que me torné á abaxar?
Ros. No sé, déxame; ponme dos almohadas en el estrado, iréme á echar, que me siento mal dispuesta.
Mel. Que me maten si no es ésta la nueva Celestina de las tenerías, que en su traje y plática ella parece, aosadas que dexa urdido algun mal recabdo; en hora mala vino acá.
¶ ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA
DEL SEGUNDO ACTO.
Procura Oligides de resistir á la saña que Brumandilon tiene contra Celestina; viene Celestina, que no cabe en sí de placer por la buena respuesta que hobo de Roselia. Perturba su gozo Brumandilon con sus fieros, finalmente pónelos en paz Oligides. Pasa Celestina despues de esto muchas cosas graciosas con su sobrina Drionea, y vase con Oligides á dar la buena respuesta á Lisandro.
OLIGIDES. — BRUMANDILON. — CELESTINA. — DRIONEA. — ESCLARABEL. — FILIRIN. — LISANDRO.