Cel. Hi, hi, hi, mala landre que te mate, que reir me has hecho. ¿Hay más?

Drion. La manceba del clérigo, y la mujer del cordonero y la desposada vinieron aquí y hice lo que me mandaste.

Cel. ¿Supiste hacer el virgo?

Drion. Muy bien.

Cel. Pues comé vosotras, no me aguardeis, que voy á consolar aquel loco ántes que de sí haga algun desatino.

Drion. ¿Cómo te sucedió?

Cel. De perlas; algo habian de aprovechar los caractéres del cerco de esta noche.

Olig. ¿No baxas, madre?

Cel. Vamos.

Olig. Dime agora lo que has hecho, que segun te vi venir alegre y dando saltos de placer, por mí tengo que has ablandado aquella breña y duro risco, y que traes buen recabdo. Mas, de véras, ¿qué acabaste con ella? Dímelo porque yo contigo me alegre, que no ménos que tú holgaré del bien de mi amo, y así será tu gozo perfecto y entero, que el placer no comunicado no es cumplida alegría.