Lis. Véte de ahí, asno, ¿quién te hizo cura de ánimas ó procurador de pleitos ajenos? Déxame á mí, que yo sé lo que hago.
Eub. Por donde te tengo, por ahí te dejo; nunca más perro á molino, á tu placer, mula, da, promete, cree á alcahuetas, que tú te pondrás del lodo y morderás en el ajo más de cuatro pares de veces.
Olig. En mi seso estuve estar quedito y no irle á la mano en cosa fuera del propósito de sus boberías.
Eub. Él vendrá á tiempo en que se pele las barbas de que no me creyó. Quiero salirme de este juego, que bienaventurado es, dice el serenísimo rey y profeta David, el que no fué en pos del consejo de los impíos, ni se detuvo en el camino de los pecadores.
Cel. No pasemos más adelante, yo me obligo de te la hacer haber, con que dés tú fe de me las casar honestamente.
Lis. Doite mi fe y palabra como caballero de lo hacer.
Cel. Recibo la merced que á eso me atengo, pues al buey por el cuerno y al hombre por la palabra, dicen en mi tierra, cuanto más que en los nobles y generosos como tú, el nuevo ofrecimiento es habido por nueva obligacion, y no pierdo las albricias de las buenas nuevas que oirás.
Lis. ¿Buenas nuevas, madre mia? daca esos piés, besarételos, que no me tengo por digno besar tus manos, que, por ventura, tocaron la ropa de mi señora. Di agora que de rodillas se ha de recebir la palabra salida por boca de aquel ángel.
Cel. Por mi salud, no lo consienta, levántate, señor.
Lis. Pues di.