Lis. Mira no te engañes, mira si entendiste como yo, que aquel resplandeciente lucero, cuando el prolixo relox tocáre las once, se descubrirá, y esclarecerá del castillo la calleja del alcázar, y de ahí esparcirá sus refulgentes rayos por mi corazon y dará luz á mis ojos; ¿es esto?
Olig. Eso es en sentencia.
Lis. ¡Oh singular merced! ¡oh premio tan sobrado y desmedido á mi merecer! ¡oh incomparable dón! ¡oh crecido y sobrepujante galardon á mi servicio! ¡oh aventajado salario de mi pequeño trabajo! ¡oh soberana! ¡oh divina! ¡oh suprema! ¡oh excelente! ¡oh encumbrada y ensalzada magnificencia y liberalidad de mi señora, que á su captivo siervo y esclavo aherrojado rescató en este dia de las obscuras prisiones de cárcel de amor! Espejo de mi vista, lumbre de mis ojos, dulzor de mi ánima, joya preciosa entre todas las perlas, hermosa ninfa, en cuya presencia todo el mundo es feo, ¿qué favor es éste que me envias? ¿qué es posible que saldrás de tu grado? ¿cuándo te lo merecí? ó háceslo por tu grandeza, que condicion es de las grandes hacer mayores las mercedes que los servicios merecen. Mas ¿qué es esto, si me he vuelto loco, sin seso, hecho frenético de suerte que con la mucha pasion, trastornada la imaginativa, fantasea fingiendo lo que deseaba? ¡Ah, señora! ¿tú no eres Celestina y vosotros mis criados? ¿No me es agora dicho que mi señora Roselia de su homenaje, cuasi á la media noche, con su venida descombrará mi pecho de pasiones, y remontará las mis ciméricas tinieblas que me obscurecian?
Olig. Sí, sí, sí, ora ver si lo creerás; juraré que ha de pensar aún sobre ello. Ea, señor, que no estamos aquí en la opinion de Empedocles, filósofo, el cual decia de ninguna cosa poder nosotros tener evidencia, porque los sentidos podian recebir engaño y decepcion; no pasa otra cosa ni hay más de lo que oiste.
Lis. ¿Y qué fué?
Olig. ¿Y no lo has oido seiscientas veces? Sancto Dios, y qué prolixo hombre; bien dicen que cuanto más deseada es la cosa, más dura es de creer; pues ten atencion y oye.
Lis. Di.
Olig. Roselia, el.....
Lis. Espera pues, no dé otro sentido del que suena tu habla y pronuncia tu boca, veré si conformamos, que mucho hace un sí ó no en la oracion. Roselia, mi señora.
Olig. El juéves en la noche.