Cel. Tha, tha, tha.
Ang. Mochacha, corre, verás quién llama.
Cel. Bendígate Dios y San Miguel Ángel, y qué galana estás.
Ang. No estoy para ver despues que parí del Arcediano.
Cel. Tal me venga el año y la Pascua cual tú agora me pareces.
Ang. Madre, no me lo tomes á soberbia, que en mi ánima agora dos años no habia otra más hermosa en la ciudad.
Cel. ¿Por qué no te arrancas esos pelitos de entre ceja y ceja? Saca las tenacicas del estuche, pelarételas.
Ang. Ten; ay, que escuece.
Cel. Hija, por eso dicen sufrir cochura por hermosura. Cobíjate y vamos, que ya estarán en audiencia, y de camino llevarémos los dos mancebos que escondimos en la recamarilla por testigos.
Ang. Vamos; rapaza, vénte conmigo y cierra la puerta.