Cel. Libia, mochacha, despierta y párate á la ventana, verás quién es, que hunden la puerta á golpes, y di que aguarde á quien fuere mientra me visto, que si á mano viene alguna debe estar con dolores de parto, pues á tales horas vienen.
Lib. Voy. ¿Quién está ahí?
Lis. ¡Ah, señora!
Olig. Paso, señor, que no es Celestina; señora Libia, decid á Celestina que está aquí Lisandro, mi señor, que la quiere hablar.
Lib. Sí diré. Tia, aquel caballero de Roselia te busca.
Cel. ¿Él mesmo ó algun su criado?
Lib. Él en persona.
Cel. Duelos tenemos, pues á tal hora viene, daca ese ropon, echarémelo encima.
Lib. Toma.
Cel. Y ¡Jesus! señor, ¿á tales horas por acá?