Salamanquina. Por mi vida, Lozana, que no paseis sin entrar, que os he menester.
Loz. Señora, voy de priesa.
Sal. Por vida de la Lozana, que vengais para tomar un consejo de vos.
Loz. Si entro, me estaré aquí más de quince dias, que no tengo casa.
Sal. Mira puta, que compré, y más espero, siéntate, y estáme de buena gana, que ya sé que tu criado es salido, que no te costó nada, que el abad lo sacó, que él pasó por aquí y me lo dixo, y le pesó porque no estaba por otra cosa más, para que vieras tú lo que hiciera.
Loz. A vos lo agradezco, mas no queda por eso, que más de diez ducados me cuesta la burla.
Sal. Yo te los sacaré mañana cuando jugaren, al primer resto; sús, comamos y triunfemos, que esto nos ganarémos, ¿de cuanto trabajamos qué será? ellos á hoder, y nosotras á comer como soldados que están alojados á discricion; el despachar de las buldas lo pagará todo, ó cualque minuta, ya sabes, Lozana, cómo vienen dos mill ducados del abadía, los mill son mios, y el resto poco á poco.
MAMOTRETO XXXIV.
Cómo va buscando casa la Lozana.