Esc. Verdad es, mas las favoridas no se mudan.
Loz. Pues yo no só favorida, y quiero buscar favor.
Esc. Señora Lozana, buscais lo que vos podeis dar, ¿quién puede favorecer al género masculino ni al femenino mejor que vos? y podeis tomar para vos la flor.
Loz. Ya pasó solia, y vino tan buen tiempo, que se dice pesa y paga, éste es todo el favor que os harán todas las putas, hállase que en ellas se expenden ciento mil ducados, y no lo tomés en burla, que un banquero principal lo dió por cuenta á Su Santidad.
Esc. Son prestameras holgadas, no es maravilla, para ellas litigamos el dia por reposar la noche, son dineros de beneficios sin cura.
Loz. Y áun pinsiones rematadas entre putas.
Esc. ¿A qué modo se les da tanto dinero, ó para qué?
Loz. Yo os diré, en pinsiones ó alquiler de casas, la una ha envidia á la otra, y dexan pagada aquélla por cuatro ó cinco meses, y todo lo pierden por mudar su fantasía, y en comer, y en mozos, y en vestir y calzar, y leña y otras provisiones, y en infantescas, que no hay cortesana, por baxa que sea, que no tenga su infantesca, y no pueden mantenerse á sí, y todavía procuran de tenerla buena ó mala; y las siervas, como han sido putas, sacan por partido que quieren tener un amigo que cada noche venga á dormir con ellas, y ansí roban cuanto pueden.
Esc. Señora, el año de veinte y siete ellas serán fantescas á sus criadas, y perdonáme que os he detenido, porque no querria jamas carecer de vuestra vista, mirá que allí ví yo esta mañana puesta una locanda, y es bonica casa, aparejada para que cuando pasen puedan entrar sin ser vistas vuestras feligresas.
Loz. Callá, malsín; queríades vos allí para que entrasen por contadero, yo sé lo que me cumple.