Cómo vinieron á llamar á la Lozana que fuese á ver un gentil-hombre nuevamente venido, que estaba malo, y dice ella entre sí, por las que se partieron:
Loz. Yo doy munchas gracias á Dios porque me formó en Córdoba más que en otra tierra, y me hizo mujer sabida y no bestia, y de nacion española y no de otra; miraldas cuáles van despues de la Ceca y la Meca y la Valdandorra, por eso se dice, sea marido aunque sea de palo, que por ruin que sea es marido; éstas están ricas, y no tienen sus maridos, salvo el uno una pluma y el otro una aguja, y trabajar de dia y de noche, porque se den sus mujeres buen tiempo, y ellos trampear, y de una aguja hacer tres y ellas al reves; yo me recuerdo haber oido en Levante á los christianos de la cintura, que contaban cómo los moros reprendian á los christianos en tres cosas: la primera que sabian escrebir y daban dineros á notarios y á quien escribiese sus secretos, y la otra que daban á guardar sus dineros y hacian ricos á los cambiadores, la otra, que hacian fiesta la tercera parte del año, las cuales son para hacer al hombre siempre en pobreza, y enriquecer á otrie que se rie de gozar lo ajeno, y no me curo, porque, como dicen, no hay cosa nueva debaxo del sol; querria poder lo que quiero, pero como dixo Séneca, gracias hago á este señal que me dió mi fortuna, que me costriñe á no poder lo que no debo de querer, porque de otra manera yo haria que me mirasen con ojos de alinde.
Ramp. ¿Qué haceis? mirá que os llama un mozo de un novicio bisoño.
Loz. Vení arriba, mi alma, ¿qué buscais?
Herjeto. Señora, á vuestra merced, porque su fama vuela.
Loz. ¿De qué modo, por vida de quien bien quereis? que vos nunca lo hecistes sosegadamente, que el aire os lo da, y si no os diese cien besos en esos ojos negros, mi rey, decíme y ¿quién os dixo mal de mí?
Herj. Señora, en España nos dixeron mill bienes de vuestra merced, y en la nao unas mujeres que tornan acá con unas niñas que quedan en Civita Vieja, y ellas rezan á las niñas vuestro nombre, porque si se perdieren, que vengan á vos, porque no tienen otro mamparo y vienen á ver el año santo, que segun dicen han visto dos, y con éste serán tres, y creo que esperan el otro por tornar contentas.
Loz. Deben de ser mis amigas, y por eso saben que mi casa es alhóndiga para servirlas, y habrán dicho su bondad.
Herj. Señora Lozana, mi amo viene de camino y no está bueno, él os ruega que le vais á ver, que es hombre que pagará cualquier servicio que vuestra merced le hiciere.
Loz. Vamos, mi amor, á vos, digo, Rampin, no os partais, que habeis de dar aquellos trapos á la galan portuguesa.