Loz. Coridon, mira qué quiere un loco ser sabio, que cuanto dixeres é hicieres sea sin seso y bien pensado, porque á mi ver más seso quiere un loco que no tres cuerdos, porque los locos son los que dicen las verdades, di poco y verdadero y acaba riendo, y suelta siempre una ventosidad, y si soltares dos, sean sanidad, y si tres, asinidad, y qué más, ¿me dirás celestial sin tartamudear?

Cor. Ce, les, tinal.

Loz. ¡Ay, amarga, muncho tartamudeas! dí alcatara.

Cor. Al, ca, go, ta, ra.

Loz. Ay amarga, no ansí, y tanto ceceas, lengua de estropajo tienes, entendamos lo que dirás á tu amiga cuando esté sola, y dilo en italiano, que te entienda: «Eco, madona, el tuo caro amatore, se tu voy que yo mora son contento, eco colui que con perfeta fede, con lachrime, pene y estenti te à sempre amato et tenuta esculpita in suo core, yo son Coridone, tuo primo servitore, ¡oh mi cara Polidora! fame el corpo felice, y seró sempre tua Jaqueta dita Beatrice»; y así podrás hacer tu voluntad.

Cor. ¿Mirá si lo que os digo á vos está bien?

Loz. No, porque tú no piensas la malicia que otrie entenderá, haz locuras y calla, no me digas nada, que tienes trastrabada la lengua, que muncho estropajo comiste, pues no puedes decir en español arrofaldada, alcatara, celestial.

Cor. Aro, fi, a, na, da; al, ca, go, ta, ra; ce, lesti, nal.

Loz. Calla, que por decirme taimada me dixiste tabaquinara, y por decirme canestro me dices cabestro, y no me curo, que no se entiende en español qué quiere decir, mas, por la luz de Dios, que si otro me lo dixera y Rampin lo supiese, que poco tenemos que perder, y soy conocida en todo Levante y Poniente, y tan buen cuatrin de pan nos hacen allá como acá; Coridon, esto podrás decir, que es cosa que se ve claro: Vittoria, Vittoria, el Emperador y rey de las Españas habrá gran gloria.

Cor. No queria ofender á nadie.