Prudencia. Fillolo, no, mas sempre o voluto ben á spañoli, questa española me ha posto ólio de ruda para la sordera.
Gal. Madona, ¿cómo os demandais?
Prud. Fillolo, me demando Prudenza.
Gal. Madona Prudenza, andá en buen hora.
Ovid. ¿Qué os parece si la señora Lozana adorna esta tierra? en España no fuera ni valiera nada; veis, sale la otra con un mochacho en brazos, por allá va, salgamos á esa otra calle.
Gal. ¡Ah! ¿vos, señora, sois española?
Cristina. Señor, sí; de Cecilia á vuestro comando.
Ovid. Queriamos saber quién queda con la señora Lozana.
Crist. Señor, su marido, ó criado pretérito, ó amigo secreto, ó esposo futuro, porque mejor me entendais, yo soy ida á su casa no á far mal, sino bien, que una mi vecina, cuya es esta criatura, me rogó que yo veniese á pedille de merced que santiguase este su hijo, que está aojado, y ella lo hizo por su virtud, y no queria tomar unos huevos y unas granadas que le traxe.
Gal. Decínos, señora, que vos bien habréis notado las palabras que dixo.