Ramp. Y si la venzo, ¿qué ganaré?

Loz. No cureis, que cada cosa tiene su premio, ¿á vos vezo yo, que nacistes vezado? daca la mano y tente á mí, que el almadraque es corto, aprieta y cava, y ahoya, y todo á un tiempo. A las clines corredor, agora, por mi vida, que se va el recuero. ¡Ay amores, que soy vuestra, muerta y viva! quitaos la camisa, que sudais; ¡cuánto tiempo habia que no comia cocho! ventura fué encontrar en hombre tan buen participio, á todo pasto, este tal majadero no me falte, que yo apetito tengo dende que nací, sin ajo y queso que podria prestar á mis vicinas. Dormido se ha, en mi vida vi mano de mortero tan bien hecha, ¡qué gordo que es! y todo parejo, mal año para nabo de Xeres, parece bisoño de frojolon; la habla me quitó, no tenía por do resollar, no es de dexar este tal unicornio. ¿Qué habeis, amores?

Ramp. No, nada, sino demandaros de merced que toda esta noche seais mia.

Loz. No más, ansí goceis.

Ramp. Señora, ¿por qué no? ¿falté algo en la pasada? emendallo hemos, que la noche es luenga.

Loz. Disponé como de vuestro, con tanto que me lo tengais secreto. ¡Ay qué miel tan sabrosa! no lo pensé, aguza, aguza, dale si le das que me llaman en casa, aquí, aquí; buena como la primera, que no le falta un pelo, dormí por mi vida, que yo os cobijaré; quite Dios de mis dias y ponga en los tuyos, que cuanto enojo traia me has quitado; si fuera yo gran señora, no me quitára jamas este de mi lado, ¡oh pecadora de mí! ¿y desperteos? no quisiera.

Ramp. Andá, que no se pierde nada.

Loz. ¡Ay! ¡ay! ¡así va, por mi vida, que tambien caminé yo! allí, allí me hormiguea, que, que, ¿pasaréis por mi puerta? Amor mio, todavía hay tiempo; reposa, alza la cabeza, tomá esta almohada; mirá que sueño tiene, que no puede ser mejor, quiérome yo dormir.

Auctor. Quisiera saber escribir un par de ronquidos á los cuales despertó él, y queriéndola besar, despertó ella, y dixo: ¡Ay señor! ¿es de dia?

Ramp. No sé; que agora desperté, que aquel cardo me ha hecho dormir.