Auctor. ¡Oh qué reñegar tan donoso! ¡por vida de tu amo, di la verdad!
Compañero. Hi, hi, diré yo como de la otra, que las piedras la conocian.
Auctor. ¿Dónde está? ¿qué trato tiene? ¿es casada ó soltera? pues á vos quiero yo para que me lo digais.
Comp. Pese al mundo con estos santos, sin aviso pasa cada dia por casa de su amo, y mirá qué regatear que tiene, y porfia que no la conoce. Miralda bien, que á todos da remedio de cualquier enfermedad que sea.
Auctor. Eso es bueno, decíme quién es y no me hableis por circunloquios, sino decíme una palabra redonda, como razon de malcochero; dímelo, por vida de la Corceta.
Comp. Só contento, ésta es la Lozana, que está preñada de aquel canónigo que ella sanó de lo suyo.
Auctor. ¿Sanólo para que la empreñase? tuvo razon; decíme, ¿es cortesana?
Comp. No; sino que tiene ésta la mejor vida de mujer que sea en Roma. Esta Lozana es sagaz, y bien mira todo lo que pasan las mujeres en esta tierra, que son sujetas á tres cosas, á la pinsion de la casa, y á la gola, y al mal que despues les viene de Nápoles, por tanto se ayudan cuando pueden con ingenio, y por esto quiere ésta ser libre, y no era venida cuando sabía toda Roma y cada cosa por extenso, sacaba dechados de cada mujer y hombre, y queria saber su vivir, y cómo y en qué manera. De modo que agora se va por casas de cortesanas, y tiene tal labia, que sabe quién es el tal que viene allí, y cada uno nombra por su nombre, y no hay señor que no desee echarse con ella por una vez, y ella tiene su casa por sí, y cuanto le dan lo envia á su casa con un mozo que tiene, y siempre se le pega á él y á ella lo mal alzado, de modo que se saben remediar, y ésta hace embaxadas, y mete de su casa muncho almacen, y sábele dar la maña, y siempre es llamada señora Lozana, y á todos responde, y á todos promete y certifica, y hace que tengan esperanza aunque no la haya. Pero tiene esto que quiere ser ella primero referendada, y no perdona su interes á ninguno, y si no queda contenta, luégo los moteja de míseros y bien criados, y todo lo echa en burlas; desta manera saca ella más tributo que el capitan de la Torre Sabela. Veisla allí que parece que le hacen mal los asentaderos, que toda se está meneando, y el ojo acá, y si me ve luégo me conocerá, porque sabe que sé yo lo que pasó con mi amo el otro dia, que una mochacha le llevó, cinco ducados se ganó ésta, y más le dió la mochacha de otros seis, porque veinte le dió mi amo, y como no tiene madre, que es novicia, ella le sacaria las coradas, quelo sabe hacer, y no perdona servicio que haga, y no le queda por corta ni por mal echada, y guay de la puta que le cae en desgracia, que más le valdria no ser nacida, porque dexó el frenillo de la lengua en el vientre de su madre, y si no la contentasen diria peor dellas que de carne de puerco, y si la toman por bien, beata la que la sabe contentar, va diciendo á todos qué ropa es de baxo paños salvo que es boba, y no sabe. Condicion tiene de ángel, y el tal señor la tuvo dos meses en una cámara, y dice, por más encarecer, señor, sobre mí si ella lo quiere hacer, que apretés con ella, y á mí tambien lo habeis de hacer, que de tal encarnadura so, que si no me lo hacen muerta so, que há tres meses que no sé qué cosa es, mas con vos quiero romper la jura, y con estas chufletas gana; la mayor embaidera es que nació, pues pensaréis que come mal, siempre come asturion ó cualque cosa, come lo mejor, mas tambien llama quien ella sabe que lo pagará más de lo que vale, llegaos á ella, y yo haré que no la conozco, y ella veréis que conocerá á vos y á mí, y veréis cómo no miento en lo que digo.
Auctor. De vuestras camisas ó pasteles nos mostrá, señora, y máxime si son de mano desa hermosa.
Loz. Por mi vida, que tiene vuestra merced lindos ojos, y esotro señor me parece conocer, y no sé dó lo vi; ya, ya, por mi vida, que lo conozco, ¡ay señora Silvana! por vida de vuestros hijos que lo conozco, está con un mi señor milanés; pues decí á vuestro amo que me ha de ser compadre cuando me empreñe.