En este ynter fueron quexas del governador Pablos Collado al Avdiençia de Santo Domingo de poca ynportançia, por las quales façilmente se movieron los concilianos de aquella Avdiençia a proveer juez que tomase rresidencia a Pablos Collado, para el qual efecto nonbraron a vn liçençiado Bernardez, que por sobrenonbre llaman Ojo de plata, por tener en la vna cuenca que le falta vn ojo otro de plata. Este llego a Benençuela, como he dicho, al tiempo que entre los vezinos de Truxillo andaba ya muy ençendido el fuego de su enemistad y discordias; y siendole hecha relaçion por algunos de los que deseaban mudar el pueblo de donde estava, fue façilmente ynduzido a ello, porque obiese del alguna nueba memoria, y asi les dio liçençia que mudasen el pueblo a donde mejor les pareçiese y que lo llamase Trujillo de Medellin, por ser el y sus padres de Medellin naturales. Los vezinos, vsando desta comision, llevaron su pueblo con mucho contento de los que lo abian yntentado y a pesar de los contrarios, a las rriberas del rrio Hitatan, al contrario de donde solia estar en la primera fundaçion, en vna çabana que llamaron algunos la çabana de los truenos, por vna gran tempestad que vna noche, estando aloxado en ella el capitan Maldonado con su gente hizo, poco mas de vna legua apartado del primer sitio o asiento donde estubo poblado en Escuque.
Hizieron alli sus casas y su nueba rehedificaçion de Truxillo de Medellin, donde tanbien permaneçieron muy poco tiempo, porque al cabo de algunos dias acudieron tigeres al pueblo y gran cantidad de hormigas caribes que les hazian muy gran daño, por lo qual determinaron de su avtoridad mudarse de alli a donde lo pagasen todo junto, porque esta considerada[244] gente, con su barbara ostinaçion, se querian andar a manera de alarbes o perseguidos gitanos, con sus tiendas a cuestas, de vna parte a otra, solo por quebrantar y danificar los vnos las opiniones de los otros, asi los que fueron en que el pueblo no se mudase de las rriberas de Bocono, su segunda fundaçion, a las rriberas de Mutatas, su tercera fundaçion, fueron en mudarlo despues al propio rrio de Mutata abaxo, casi quatro leguas, entre vnas montañas y arcabucos donde los propios barbaros naturales de aquella provinçia jamas no an abitado por la maleza de la tierra, y alli estan al presente, donde purgan bien su liviandad y mudamiento; aunque lo mas lastan[245] los yndios que alli les van a servir, porque o de enfermedad que les da o de tigeres que los comen no pueden dexar de morir muy presto, y es tanta la estrechura del sitio que no tienen donde hazer vn guerto ni soltar a paçer vn caballo ni donde sustentar algun ganado junto al pueblo para su mantenimiento. La carne fresca al segundo dia se les corronpe: si vn caballo sueltan acaeçe no hallallo en vna semana y estar casi dentro en el pueblo por la espesura de la montaña, y si obiese de deçir todos sus ynconvinientes y malas propiedades no acabaria tan presto. De este sitio an yntentado mudarse a otra parte, mas el que es al presente governador, que se dice don Pedro Ponze de Leon, no les ha querido dar liçençia hasta que personalmente vea los ynconvenientes que para ello ay; y esto creo que se hara en su tienpo, por ser hombre tan cargado que le es muy dificultoso el caminar, porque el Governador, ynformado de las rrenzillas y pasiones que entre estos vezinos ay, como honbre cuerdo, a ningunos de ellos quiere dar credito acerca destos negoçios, sino yllo el a ver por su persona.
Esto es lo que ay que escrevir al presente acerca de la fundaçion de Truxillo.
CAPITULO VEYNTE
En el qual se escrive en suma lo suzedido en esta governaçion de Venençuela a Lope de Aguirre, traydor, y de su fin y muerte.
Aunque las trayçiones y crueldades que Lope de Aguirre, traydor, famoso por su yniquisima y abominable severidad, hizo en esta governaçion de Venençuela, con su fin y muerte, yo las escrivo en vn conpendio particular que hize de todo lo suçedido en las Indias al governador Pedro de Orsua, pareçiome rreferir aqui en suma todo lo que este traydor hizo hasta su muerte y desbarate en Venençuela, por ser cosa que demas de aver acaeçido en esta governaçion de quien particularmente voy escriviendo, governaba tanbien la tierra el licençiado Pablos Collado, de cuyo tienpo y govierno voy tratando.
Paso Lope de Aguirre con sus secaçes de la ysla Margarita, a donde aporto luego que salio del Marañon a Tierra Firme, al puerto y pueblo de la Burburata, por el mes de Agosto del año de mil y quinientos y sesenta y vno; y como en el puerto ni en el pueblo no hallase quien le rresistiese, apoderose en todo y estuvo çiertos dias domando yeguas y potros para pasar adelante, y haziendo todos los daños que podia con sus marañones en los ganados y otras haziendas que los vezinos por alli tenian, donde estuvo algunos dias, al cabo de los quales determino entrar la tierra adentro para colar de largo por la Governaçion y pasar al Nuebo Rreyno de Granada, donde deseaba mucho verse con sus ministros; y llevando la derrota o bia de la Nueba Balençia, llego a ella algo mal dispuesto y enfermo, donde no hallando tanpoco, como en la Burburata, quien le defendiese la entrada ni hiziese rresistençia, se apodero de ella, y sus soldados començaron a buscar que rrobar y echar a perder, y no dexaron de hallar algunas cosas, porque como los vezinos deste pueblo fuesen tarde abisados y entendiesen quan a la puerta tenian el enemigo, de priesa, con lo que pudieron llevar acuestas, se fueron a guareçer a los montes o arcabucos, donde de todo punto no tuvieron la seguridad que pensaban, porque la gente y soldados de Aguirre, esparziendose con su deshordenada codiçia y costunbre, por muchas partes, a buscar que hurtar y rrobar, dieron con algunas mugeres de vezinos prinçipales y las traxeron a poder de su capitan.
A esta sazon ya el governador Pablos Collado, que rresidia en la çiudad del Tocuyo, tenia notiçia de la llegada y entrada de el amotinado Aguirre en su Governaçion, y de la derrota que llevaba, que era hazia donde el estaba. Nonbro luego el Gobernador por[246] su capitan general a Gutierre de la Peña, que abia sido governador antes del, y por maese de canpo a Diego Garçia de Paredes, para que juntasen la gente que pudiesen, y con ella, ya que no fuesen parte para desbaratar a Aguirre, a lo menos hiziesen alguna ostentaçion, de suerte que no pasase tan desvengonçadamente como pensaba; y juntamente con esto enbio a pedir socorro al capitan Pedro Brabo de Molina, que por justiçia mayor asistia en Merida, çivdad circunvezina a su gobernaçion, del distrito del Rreyno; y con esto començo Gutierre de la Peña a hazer y juntar alguna gente de la que en la Governaçion y pueblos al Tocuyo mas allegados abia.
El traydor Aguirre, todo el tiempo que en la Nueba Valençia estubo, siempre fue afligido de vna grabe enfermedad que le tuvo suspenso en vna cama, donde los que despues aca se jatan que eran grandes servidores del Rrey pudieron[247] muy seguramente atajar sus desinios y hazer çesar sus crueldades con dalle vna muerte que ya que no fuera qual sus maldades la mereçian, a lo menos con ella aseguraran sus propias vidas y avn perpetuaran sus nombres con honrrosa loa, y no solo fueran perdonados de sus herrores, pero gratificados muy cumplidamente como el ynclito rrey Don Philipe lo acostunbra hazer. Mas que pedimos a esta obstinada gente[248] en maldades y en seguir el traydor por gozar de sus tiranias e libertad, que[249] enfermo como estaba, lo sacaron sobre sus honbros en vna hamaca, de la propia Valençia, y lo llevaron algunas jornadas[250] la via y camino de Barquiçimeto y el Tocuyo, a donde llevaba la proa puesta para de alli pasar al Rreyno? Despues de dexar destruyda la Nueba Balencia y rrobar quanto en sus comarcas pudieron aber, açercandose Aguirre a la çivdad de Barquiçimeto, que en la manera del caminar que llevaban estaba antepuesta a los del Tocuyo, los vezinos de ella abian sacado sus mugeres y haziendas y puestolas en cobro en lugares apartados, y ellos se avian juntado en conpañia de Gutierre de la Peña, con otros muchos soldados que ya se le abian llegado[251].
Aguirre, con el caminar, mejoro de su enfermedad, y caminando a rratos conçertada y desconçertadamente, llego sin que en el camino rreçibiese ningun alboroto ni desasosiego, a la çivdad de Barquiçimeto, donde entro con su gente puesta en ordenança y rrecatadamente, porque yendo marchando abia visto algunos soldados de los del general Gutierre de la Peña baxar de vn lugar alto que sobrepujaba el pueblo, al propio pueblo, y temiose no obiese alguna çelada en el pueblo. Mas los soldados que del general Peña abian abaxado, como eran pocos y mal armados y avn mal adereçados, viendo la luçida gente que Aguirre traya y la copia de arcabuzes, rretiraronse luego a lo alto, donde su General estaba a la mira con el rresto de la gente. Aguirre, con tan poca rresistençia, metiose en el pueblo, y para estar mas seguro alojose con su gente en vn çercado de dos tapias en alto que a vna parte del pueblo estaba, al qual llamaron el fuerte de Aguirre; y porque las demas casas no le fuesen ocasion de rreçebir algun daño, por poder la gente del Rrey encubiertamente llegarsele por alli a hazelle daño, mandolas quemar todas, y entre ellas la Iglesia. Dende en adelante la gente del Rrey procurava allegarsele a Aguirre a dalle algunas armas y desasosiegos, llevando por cabeças y cavdillos en estos casos a los capitanes Diego Garçia y a Pedro Brabo de Molina.