Y despues de aber estado Aguirre en su fuerte çiertos dias, ofreçiosele ocasion para salir con toda su gente a lo alto de vna çabana o canpiña donde el general Gutierre de la Peña estaba alosado con su gente, a socorrer çiertos soldados suyos que la noche antes avian salido a asaltar el canpo y gente del Rrey si la hallasen; porque como estos soldados fuesen con la luz del dia vistos de vna conpañia de gente de a caballo que con los capitanes Diego Garçia y Brabo los abian salido a buscar, por aber tenido noticia de su salida, fueron constreñidos los del traydor a rretirarse, y por el mesmo caso a ser socorridos de su capitan, y asi mesmo la demas gente que abia quedado en el alojamiento con el general Gutierre de la Peña y con el governador Pablos Collado, saliendo a juntarse con el rresto de la gente que andaban fuera, fueron a vn mesmo tienpo socorridos los vnos y los otros de sus generales.
Aguirre, viendo la bentaja que sus contrarios le tenian en andar todos a caballo, rrecojiose con su gente a vn pantano o çienega que en aquel llano se hazia, para que de alli, con su arcabuzeria, el pudiese dañar a los de a caballo y ellos no a el ni a su gente. Y despues de aber pasado algunos rrepiquetes de poca ynportançia y aversele pasado o huydo a Aguirre vno de los suyos, llamado Diego Tirado, a la gente del Rrey, y aber conoçido en los suyos vna floxedad y tibieza de suerte que no vsaban de la arcabuzeria como podian, porque con tener a los del Rrey a tiro de arcabuz no hirieron a ninguno, se rretiro con su gente hazia su fuerte, y ençerrandose con ella quiso dar la buelta a la mar, asi porque no le pareçia buen camino el que traya para el Rreyno, como porque durante el tienpo que en el fuerte y pueblo de Barquiçimeto estubo, tubo muy gran falta de comidas y mantenimientos, de suerte que fue forçado a matar algunos de los jumentos que traya tan[252] flacos y llenos de mataduras, y perros de todas suertes, para que su gente comiese. Y viendo algunos o los mas de los soldados de Aguirre como su capitan andaba baçilando y variando con su fortuna, la qual se le yva ya ynclinando y bolviendo adversa, determinaron desanparalle y dexalle y pasarse a la parte[253] del general y gente del Rrey; los quales lo hizieron asi; y por el mesmo temor otros muchos y rrespetados y queridos del Aguirre, y luego los muy amigos, de suerte que siguiendo casi vnos tras otros dexaron a su capitan solo con solo vn conpañero llamado Llamoso[254] que era capitan de la muniçion, pareçiendoles que con vsar deste termino a que la pura hanbre les forço, eran dinos no solo del perdon de sus maldades, mas de gratificadoras merçedes que por ello avn el dia de oy algunos esperan rreçebir y avn juran que les son devidas de derecho.
Diego Garçia de Paredes, maese de canpo que a esta sazon abia salido con çierta gente a dar algun alboroto a la gente del Aguirre, como en el camino topase aquella canalla y de fe doblada e ynçierta, y ellos le çertificasen que Aguirre quedaba solo, fuese derecho al alojamiento y fuerte donde el traydor estaba, y hallole que abia acabado de dar de puñaladas a vna hija suya mestiza que consigo traya; porque como este malvado fuese de su natural ynclinaçion tan cruel y derramador de sangre humana, no fue parte el amor paterno para estorvarle e ynpedirle que dexase de hazer con su propia hija la crueldad que con las demas gentes vsaba, tomando por maxima para hazer aquella yniquisima maldad, dezir que mas queria ver muerta su hija con sus manos que no que despues del[255] muerto fuese, por la maldad de su padre, vituperada e ynproperada de hija de vn traydor y por ventura dada a todos en comun vso y desonra.
Diego Garçia de Paredes, no perdiendo la ocasion que presente tenia para acreçentar su fama, dio luego la muerte Aguirre por mano de dos soldados arcabuzeros del propio Aguirre, los quales tirandole, por mandado del maese de canpo Diego Garçia, dos arcabuzazos, le dieron la muerte, y luego le cortaron la cabeça. Y hecho esto llego el governador Pablo Collado y el general Gutierre de la Peña y el capitan Brabo, con toda la demas gente, y alli se apoderaron del despojo de Aguirre y de las muniçiones y artilleria que alli abia; y el cuerpo de Aguirre, despues de aber estado hollado vno o dos dias, fue hecho quartos y puesto por los caminos en palos, y la cabeça llevada, por mandado del governador Pablos Collado, al Tocuyo, y alli, en memoria deste hecho, puesta en vna javla en la plaça.
De la gente de Aguirre, avnque abia muchos dinos de muy gran castigo, no fue castigado ninguno por el Governador, por pareçelle que abian de gozar de vn perdon general que el les abia dado a todos los que antes de muerto el traydor se le pasasen. Solo an abido por castigo general y particular toda esta gente de Aguirre, vna çedula que Su Magestad, vsando de su natural clemençia, enbio el año de sesenta y dos, fecha en Madrid, para que los enbiasen a España; pero ninguno va ni yra perpetuamente, ni su maldad abra ningun castigo, y asi no es de maravillar sino[256] como cada dia no ay motines en las Indias, pues este[257] fue y paso sin ningun castigo, con aber sido el mas cruel de los que en las Indias se an hecho, como se podra ver, segun e dicho, largamente escrito en la parte alegada al prinçipio deste capitulo.
Y fue muerto y desbaratado este traydor en la çivdad de Barquiçimeto, por el Governador y Capitanes dichos, a veynte y siete de Otubre de mil y quinientos y sesenta y vn años, vispera de los bienaventurados San Simon y Judas.
En este mismo tienpo fue muerto en esta Governaçion Juan Rrodriguez Xuarez, natural de Merida en España, que fue el primer fundador de Merida del Nuebo Reyno. Este Juan Rodriguez era vn honbre a quien los yndios temian mucho por ser ynhumano con ellos: mataronle yndios caracas saliendo de aquella provinçia a servir al Rrey contra el traydor Aguirre. Dizese que fueron autores de la muerte los Faxardos, mestizos que fueron primero pobladores de aquellas provinçias y pueblos que en ellos se poblaron de españoles, a quien los yndios respetaban mucho por contenplaçion de su señora, yndia prinçipal y madre de los Faxardos, como en otra parte queda tocado; y estos, por envidia y avn temor que a Juan Rodriguez tubieron, hizieron a los yndios que se congregasen y saliesen al camino y lo matasen, como lo hizieron a el y a otros quatro españoles que con el yvan, lo qual tambien tengo tocado algo mas largo en la poblazon y suçesos de la çivdad de Merida, que este capitan poblo.
CAPITULO VEYNTE Y VNO
En el qual se escriven las muertes de los capitanes Luys de Narvaez y Garçia de Paredes, y la dispusiçion de Caracas.
Aunque atras queda apuntado en suma como por el Avdiençia de Santo Domingo fue proveydo el liçençiado Bernardez para que tomase rresidencia al liçençiado Pablo Collado, no a llegado su tanda hasta agora, por aber en los capitulos pasados tratado particularmente de Pablo Collado, y lo que alli toque de Bernardez fue para que el suçeso de las cosas de la çivdad de Truxillo no fuese rrepartido en muchas partes, y por eso va alli rreferido los nonbres de otros governadores.