Y comunicandolo con los soldados que le abian quedado, por verse fuera de tanto rriesgo como tenian, aprovaron y confirmaron el pareçer del governador Sedeño; y puniendolo luego por la obra se enbarcaron en los nabios que abian alli traydo, y desanparando el palenque o cercado que tenian, se partieron de la Trinidad, despues de aber rresidido en ella con la calamidad y trabajos y hanbres y neçesidades que Dios nuestro Señor sabe, mucho tienpo[291], y rrogando al caçique su amigo que les diesen algunos yndios para que les ayudasen a hazer la fortaleza que pensaban hazer, llegaron el propio dia a la punta o ancon de Uriaparia, donde desenbarcaron con harto contento por verse fuera del rriesgo con que en la Trinidad bivian y abian rresidido.

CAPITULO SEYS

Como Sedeño hizo vn fuerte en tierra de Paria, y dexando en el algunos soldados se fue a Puerto Rrico, y como los yndios Uriaparia se rrevelaron contra los españoles.

Saltada toda la gente de Sedeño en Paria, luego se ocuparon en ver y saber qual seria el mas comodo lugar y sitio para fabricar y hazer la fortaleza o fuerte que pretendian, y mirandolo diligentemente, en la parte mas comoda que a todos pareçio, començaron a hazer su fortaleza de piedra y tierra, con ayuda de los naturales e yndios amigos que truxeron de la Trinidad, y con otros que de la propia provinçia y tierra de tierra de Paria les abian benido a berlos, los quales, ynorando los desinos e yntento de los españoles, façilmente les ayudaron a fabricar lo que querian, porque es çierto que segun es de belicosa y atrevida aquella gente de Paria y enemigos de gente que los pueda sujetar, si entendieran[292] el proposito con que los españoles hazian la fortaleza, no solo no les ayudaran mas procuraran[293] juntar todas sus fuerzas y echar de la tierra o matar a los españoles; y no sin falta de mucho trabajo que los españoles padeçieron en la obra, acabaron su fortaleza, y para que los que en ella abian de quedar quedasen con bastantes mantenimientos, de suerte que la neçesidad y falta de ellos no les constriñese a yllo a buscar a las poblazones comarcanas, donde pudiesen rreçebir daños o ser muertos de los naturales[294] hizo el governador Sedeño con toda la gente con algunos rresgates que le abian quedado, y a las vezes sin ellos, y por las demas vias que pudo, juntar en la fortaleza gran cantidad de comida y bastimento para los que en ella abian de quedar; y hecho esto determino de partirse, dexando en ella por su teniente a Juan Gonzalez con hasta veinte y cinco honbres, animandoles a que con toda constançia y fidelidad guardasen aquella fortaleza que les dexaba a cargo y no la entregasen a ningun español o governador que por alli viniese, porque su buelta con el socorro seria con toda la brevedad posible; y con esto se enbarco y partio de sus conpañeros y provinçia de Uriaparia y se fue la buelta de Puerto Rrico a buscar y proveerse de mas gente.

Los de la fortaleza se conservaron algunos dias en amistad con los yndios comarcanos, los quales quiriendo escudriñar o tentar las fuerças de los españoles, se revelaron, y rrompiendo o quebrando la paz y amistad que con ellos tenian, se començaron a yndinar los vnos a los otros y a tratar que los españoles se estavan en su tierra y querian bivir en ella; que antes que viniesen mas los echasen de alli o los matasen y derribasen aquella casa o fuerte que tenian hecho, para que si otros viniesen no hallasen donde rrecogerse ni albergarse, y con la gerra que ellos les hiziesen no pararian y se yrian a otra parte. Y viniendo todos los naturales de aquella provinçia en este mal proposito, se juntaron y pusieron a punto de gerra y con sus armas enervoladas y orden de gerra que ellos acostunbran, vinieron sobre los españoles, que algo temerosos deste suçeso estavan y puestos en vela y mira, cerradas sus puertas.

Los yndios les cercaron la fortaleza, y como no saben mas de pelear con aquellas armas arroxadizas de[295] que vsan e tiran, no supieron como entrar a los españoles ni escalalles su fuerte, y asi los tubieron cercados algunos dias. Visto que su çerco era de ningun efecto, se bolvieron a sus pueblos, y no dexaban de venir algunos dias a ver si los españoles salian o se alexaban por algunas partes o poblazones a buscar de comer, y asi se sustentaban con harto trabaxo los soldados, sin ser señores de alargarse mucho de su fortaleza a buscar algunas cosas de que tenian neçesidad, porque la comida se les yva acabando, y abian de ser forçados a ylla a buscar y tomar, y enpeçaban ya a padeçer hanbre y a comer muy limitadamente.

CAPITULO SIETE

Como el enperador Don Carlos dio a Don Diego de Hordaz vna governaçion en el rrio Marañon, y su partida despaña hasta llegar al paraje o boca del rrio Marañon.

En este mismo tienpo, que seria por el año de treynta, Don Diego de Hordaz, comendador de la horden de Santiago, y a lo que afirman de sangre yllustre, abiendo ydo a los rreynos despaña de la conquista de la Nueba España, donde se hallo por capitan con Hernando Cortes desde su primer entrada y descubrimiento hasta que fue enbiada gente a España, con los quales fue este caballero, con proposito de enprender alguna cosa ardua con que esclarecer mas su nombre y dexar de si la memoria que los demas pretenden[296].

Inquiriendo diligentemente que provinçias abia en este tienpo por poblar, en que pudiese enplear su valor y aprovechar su persona, supo o fue ynformado de personas que lo sabian, que la mejor demanda y de mas provecho era el rrio Marañon, avnque en este tiempo llamaban el Marañon otro rrio mas pequeño que esta mas adelante, que entra en la mar por si, y el que agora llaman, llamaban entonces Mar dulce, y despues fue llamado el rrio de Orillana. Otros afirman, y esto es lo mas çierto, que este rrio que primero fue llamado Marañon, no le hay, o es el mismo que agora llaman Marañon, que es por do baxo Orillana, y despues el ynfeliçe traydor Lope de Aguirre. Este rrio fue descubierto por los Pinçones el mil y quinientos menos vno; y avnque al prinçipio algunos afirmaron ser muy rrico, devieron deçillo por conjeturas, o porque les pareçio que vn rrio de tan grande boca y de tan grande ayuntamiento de aguas no podia dexar de ser muy poblado y rrico; mas su opinion fue inçierta, pues hasta oy no se a hallado en el cosa notable, porque Orillana, que fue el primero que lo nabego dixo algunas cosas apocrifas y sin fundamento, ynventadas solo para mover y atraer jente, asi para llevallos consigo a descubrir la tierra, si alguna abia, lo qual confirmo despues la gente que por este propio rrio abaxo amotinada de Piru con Lope de Aguirre; los quales afirman no aber visto cosa notable en el prinçipio, medio ni fin deste rrio, mas de que cerca de la boca o rremate del, de vna parte y de otra, abia y vieron çierta serrania baxa y pelada, toda rrasa, en la qual vieron cantidad de humos y gran aparençia de estar poblada[297].