Pues antes de Orillana y de Lope de Aguirre, pidio el comendador Diego de Ordas al enperador Don Carlos, en el tienpo dicho, la conquista y poblazon deste rrio Marañon. Su Magestad se la conçedio atento la calidad de su persona y lo mucho que le abia servido en el descubrimiento de la Nveva España, con titulo de Governador y adelantado de todo lo que descubriese y poblase en este rrio y sus comarcas.
De la Nueba España llevo algunas rriquezas Don Diego de Hordas a España, con las quales, y con la cociçia que los españoles suelen tener de subir y valer mas, junto mil y dozientos honbres, y con ellos se partio de España el año rreferido, en dos naos y vna carabela, y vino a las yslas de Canaria, porque como es notorio, desdel primer descubridor de las Indias hasta el vltimo navegador de aquella carrera, todos an llegado a rreconoçer estas yslas y tomar puerto en la que mas çercana a si hallan, por estar en el camino de su nabegaçion y rehaçerse en ellas de algunas cosas neçesarias para su mantenimiento o matalotaje. La ysla donde Ordas llego fue la de Tenerife, porque en aquel tienpo era, y avn agora[298] la mas fuerte y abundante de comidas y mantenimientos que ninguna de las otras. En esta ysla, en el puerto que dizen de Santa Cruz, estuvo Ordas con su armada poco mas de dos meses, en el qual tienpo se rrehizo, asi de gente como de otras cosas neçesarias a su navegaçion; y entre las demas gentes que en esta ysla se le llego al comendador Ordas, fueros vnos hidalgos, naturales de ella, llamados los Silvas, que se ofreçieron a llevar çiertos nabios y gente a su costa para esta jornada, de los quales mas particularmente dire adelante.
Viendo el comendador Ordas que se detenia o abia detenido mucho en esta ysla de Tenerife, y que los Silbas no estaban del todo adereçados para juntamente con el seguir el viaje, acordo dexallos adereçandose, para que quando estuviesen de todo punto aprestados, fuesen en su seguimiento, y asi les dixo como se queria partir y que la derrota que llevaba seria a las yslas de Cabo Verde, porque tanbien en la primera nabegacion de las Indias se yvan a rreconoçer estas yslas de Cabo Verde, que son o eran del Rrey de Portugal, y de alli nabegan derecho al Poniente, lo cual no se haze agora, porque se ataxa algun tanto de camino, y que destas yslas yria derecho al cabo de San Agustin o a la boca del rrio Marañon, donde los esperava hasta que fuesen llegados, y juntos pusiesen en execuçion la jornada de tierra.
Los Silvas quedaron de hazello como el comendador de Ordas, en cuya capitania y juridiçion se abian metido, les mandaba, y con esto, los vnos se quedaron aprestando y los otros se hizieron a la bela; y siguiendo su derrota y viaje de la suerte que he contado, llegaron al rrio Marañon, y digo el rrio Marañon porque el agua dulce deste rrio entra en la mar doze leguas, sin que el amargor y salobridad de la mar la corronpa, y ansi, avnque metidos en los terminos maritimos que se puede deçir que estaban en el rrio, en el qual no pudieron entrar a cavsa de los muchos y grandes baxios que con la ynundaçion del rrio hazia por alli la mar en tanto grado que por distançia de doze leguas apartados de tierra tenia tan poco hondo la mar que se hallavan las naos a tres braças y sin poder navegar si no era con su rriesgo, y por esta cavsa le fue forçoso hazerse a la mar y navegar fuera de peligro y rriesgo de los baxios.
CAPITULO OCHO
De como la nao pequeña y la carabela de Hordas se perdieron a la boca del Marañon, y lo que açerca destos españoles perdidos se a tratado despues aca en el Nuebo Rreyno.
Estando esta armada de Hordas en el peligro y rriesgo que he dicho, por hallarse tan lexos de tierra y tan en ella, a cavsa de la poca hondura que la mar alli hazia, o con tormenta que sobrevino o con la turbaçion que de verse en terminos de perderse tubieron los pilotos y capitanes de la otra nao y carabela, se apartaron de su capitan y dexandose llevar de los vientos y aguas, fueron a dar a vnos baxios o anegadizos que llaman de Encima de Arnacos, donde viendose la gente sin ningun rremedio de poderse guarecer, aprovechandose los que pudieron del vltimo que les quedaba, se metieron en los bateles los que mediante su buena soliçitud y diligençia pudieron caber en ellos, y pereçiendo todos los demas en aquellos anegadizos, navegaron en demanda del ancon o golfo de Paria, donde tenian entendido que estaria su capitan; e como para yr en demanda deste golfo abian de nabegar otro mas peligroso, que era el donde estaban, y los bateles no eran de tanto sustento y fundamento como para sufrir semejantes males y carga se rrequeria, con pequeña tormenta sorvio y trago la mar el vno de los bateles con la gente que en el yva, sin escapar ninguno; y el otro batel, mas por milagro y voluntad divina que por ser el parte para aberse de poderse escapar donde el otro se avia perdido, aporto a la fortaleza de Paria, donde estava la gente de Sedeño, donde dio esta notiçia de la nao pequeña y carabela en la forma que e contado; açerca de lo qual ay otra y avn otras opiniones, y es que al tienpo que esta armada llego çerca del Marañon, esta nao y carabela, de quien se a contado como eran menores que la capitana y trayan menos carga, sufrian nabegar en menos agua que la nao capitana, y ansi se dexaron yr al amor del agua[299] y tienpo y fueron llegandose mas a tierra o por el rrio adentro, adonde no fueron parte para bolver atras quando quisieron y siendo arrebatados por los çafareos velozes[300] que la mar con su creçiente hazia, fueron llevados forçiblemente el rrio arriba, donde se tubo por çierto que la gente saltaria en tierra, y aprovechandose del rremedio de las armas procurarian conservar sus vidas entre los naturales que por alli hallasen.
Desta gente, conforme a este suçeso, se dize aber dado notiçia algunos naturales comarcanos al Nuebo Rreyno de Granada que tratan y contratan hazia esta parte que alli llaman las sierras del Sur y por otro nombre el Dorado, diziendo que en estas sierras del Sur ay españoles o gente barbada y vestida de la propia suerte y manera de los españoles, a los quales el vulgo a llamado la gente perdida de Ordas, por los que en estos dos nabios se perdieron, y podria ser que fuese cosa ynventada por algunas personas á fin de que con esta color de dezir que en aquella provinçia ay españoles perdidos, se de comision para yllos a buscar, e yendolos a buscar, buscar la notiçia que de[301] rriquezas y naturales sienpre se a dado deste Dorado o sierras del Sur; lo qual los que an governado de contino an rrehusado, a fin de que por hazer bien a los pocos perdidos a de rredundar daño a muchos otros, porque para hazerse esta jornada forçosamente se a de juntar congregaçion de mas de treçientos españoles, y para juntar estos podria ser despoblarse algunos pueblos que estan poblados, y por ser pobres y de poco provecho, los que en ellos rresiden son conpelidos de pura neçesidad a sustentallos, y hallasen esta puerta abierta, avnque en duda y abentura, dexaron lo que tienen y se yrian a buscar otra cosa mejor, y demas desto abian de despoblar algunos pueblos de naturales que de fuerça o de grado llevaran consigo, y este daño tarde o tenprano a de rreçebir el Nuebo Rreyno, porque segun opinion de muchos y esperimentados conquistadores, y avn por lo que palpablemente vemos por vista de ojos, esta jornada no se puede hazer mejor ni a menos costa ni en mas breve tienpo ni con menos rriesgo por ninguna parte de las hasta oy descubiertas ni pobladas como por el Nuebo Rreyno, por estar tan çerca la vna provinçia de la otra y tener el Nuebo Rreyno abundançia de las cosas neçesarias para jornadas y buenas y çiertas guias y españoles que se hallaron con Phelipe Dutre al principio desta notiçia, como en otra parte diremos.
Mas bolviendo a lo de los españoles de Ordas, como dixe, no tengo por cosa çierta aver españoles en esta provinçia perdidos, y ser, como he dicho, ynvençion de soldados; porque demas de lo que en contrario desta opinion e rreferido ay otra que den todo en todo la rrepuna y contradize, y es que el año de veynte y ocho, atravesando por los llanos de Venençuela vn capitan que con çierta gente abia salido de Coro, pueblo de la governaçion de Venençuela, a buscar y descubrir nvebas tierras para poblallas[302], entre la gente que este capitan llevaba se divulgo y derramo esta nueba de que de aquella vanda del Sur, que es, como he dicho, lo que llaman el Dorado, abia españoles, y desde entonçes dura esta fama hasta oy, sin mas claridad[303], pues las naos o gente de Ordas se perdio el año de treynta, y esta fama tuvo origen el año de veynte y ocho, que fue dos años antes que Ordas viniese al Marañon. Sigese desto clara y evidentemente ser esta notiçia de españoles en las sierras del Sur cosa fabulosa y soñada.