Esta cingla o cinta de peñas dizen que se causa y haze de un rrio que junto a hella entra a este[342] de Uriaparia, hazia la mano derecha agua arriua, que es llamado el rrio de Meta.
Pasado este tranze prosiguieron su uiaje con el acostunbrado trauajo, y auiendo nauegado obra de zient leguas, toparon otro salto y estrechura que el propio rrio hazia, por donde ni fuerza ni maña eran bastantes a suuir por el arriua los uergantines. Visto por el Comendador el justo ynpedimento que para adelante tenia, acordo tomar tierra y rranchearse[343] hen ella para uer si podia hallar alguna claridad de la noticia[344] que de auajo traia, y consultar y tratar con su jente lo que se deuia hazer que mas conuiniente fuese a todos. En este paraje[345] este rrio de Uriaparia auia ya perdido el nonbre, y segun parescio por la lengua de los propios naturales que por aqui se tomaron, dijeron llamarse Urinoco, y este nonbre Uricono viene corronpiendose desde sus nascimientos, que esta a las espaldas del Nueuo Rreyno de Granada, asta este paraje donde se llama Uricono, y auajo se llama Uriaparia por respeto de aquel pueblo tan señalado de Uriaparia y jente que auajo tiene, de que hemos escrito arriua; y esta costunbre de no turar el nonbre de los rrios desde sus nascimientos hasta sus fines, es muy general en todas las Indias, y en algunas partes de España, y en todo el mundo.
CAPITULO DEZISEIS
Como el gouernador Ordas salto en tierra de Urinoco y tuuo guerra con los yndios, los cuales le dieron noticia de la rriqueza de aquella tierra, por lo qual determino dar la buelta a la mar.
Auiendose llegado a una de las varrancas del rrio el Gouernador con su armada, los yndios de la tierra, que no deuian estar muy lejos ni descuidados, comenzaron a flechar y tirar de sus armas arrojadizas[346] a los uergantines, para ofender y hazer mal aquella jente tan nueua para ellos, y usando de bozes y otros ynstrumentos de que generalmente acostunbran vsar[347] en semejantes actos. El Gouernador, viendo que demas del atreuimiento que los yndios auian tenido en acometelle, con el qual le auian dado muy justa ocasion para saltar en tierra a uengar sus ynjuriales rracones, las[348] quales heran cosa muy necesaria y conuiniente tomar algun yndio de aquellos para guia y claridad de lo que pretendia sauer, lo mas apresurada y rrecatadamente que pudo llego sus uergantines a tierra, y echando toda la mas de la jente, procuro fortificarse de suerte que antes pudiese ofender que ser ofendido, y con esto, Alonso de Herrera, su maese de canpo, que hera buen honbre de a cauallo, puso muy gran diligencia en echar fuera los cauallos que lleuauan para hen ellos mas a su salvo hazer la guerra, y con la soueruia presencia de estos animales espantar y amedrentar los yndios, los cuales, viendo que no auian sido parte para rresistir a los españoles la entrada y saltada en su tierra, acordaron hazerle la guerra en otra forma, y fue que, como toda aquella tierra zercana, adonde los españoles auian saltado, era paja y heno, que por otro nonbre llaman cauana, pusieron fuego a la rredonda, para con sus llamas y calor ahuyentar los españoles, los cuales estauan ensillando sus cauallos y armando sus personas para mas seguramente dar en los yndios; y uiendo el fuego que sus contrarios auian puesto, vsaron de contra fuego, poniendo ellos tanuien, por la parte dond estauan, fuego a la sauana, para que yendo tras el por lo quemado llegasen a sus enemigos sin rreceuir daño dellos ni de su fuego, porque con la mucha llama y humo no se ueian los vnos a los otros.
Llegaron de rrepente los de a cauallo, con otros que de a pie los siguieron, y dando en los yndios los ahuyentaron, hiriendo y alanceando algunos dellos, de los cuales tomaron uiuos dos yndios para sauer dellos donde estauan o que paraje de tierra era aquel, y si hera zierta la noticia que de aquella tierra les auian dado los yndios de Paria; y aunque no tenian ynterpretes quentendiesen aquella lengua y jentes, por señales procuraron sauer y entender lo que deseauan.
Y entre las demas cosas que del yndio se ynformaron y supieron, fue esto, aunque algunos quieren dezir que vno de los yndios, viendose en poder de los españoles, con mas curiosidad de la que (de) vn baruaro como este se esperaua, pregunto o por señas dio a entender a los españoles que querian o que buscauan por aquella tierra donde asta entonces jamas auian tenido noticia de españoles ni de jente de su jaez, y por el Capitan y Gouernador le fue mostrado vn pedazo de hierro, dandole a entender que uenian a buscar adonde auiesse mucho de aquello, el qual yndio, uiendolo y mirandolo, dijo que por allí no auia semejante metal ni cosa como la que se le enseñaua. Mostrole el Gobernador, o hizole mostrar vna paila[349], dandole a entender que de aquel metal buscauan; y tomandola el yndio en las manos, y rrefregandola oliola, y como el laton tiene en si vn zierto hedor de herunbre, conocio no ser oro y dijo que no auia de aquello por aquellas prouincias. Señalaronle y mostraronle los cauallos, para sauer lo que dezia, y asi rrespondio, que como los cauallos en aquella tierra no auia, pero que se criauan otros mas pequeños, mas que no suuian los yndios hen ellos, los cuales eran dantas[350]: generalmente las ay en todas las yndias.
Otras muchas cosas de España se les mostraron que no las suele auer en semejantes partes de las Indias, donde nunca entraron españoles, y a todo dijo que no auia, y a la fin le uinieron a mostrar vna sortija o anillo de oro que el Gouernador traia en el dedo, y mirandola el yndio, y conoziendo que hera oro despues de auelle estregado y olido, dijo que de aquello auia mucho atras de una cordillera que a mano izquierda del rrio se hazia, donde auia muy muchos yndios, cuyo señor hera vn yndio tuerto muy baliente, al qual si prendian, podrian enchir los nauios que traian de aquel metal; mas que les auisaua que para yr adonde aquel señor estaua heran muy pocos cristianos; que sin llegar al pueblo del principal auia muchos yndios, que los desuaratarian y matarian, y en esto se afirmo mucho este yndio. Preguntaronle que si avia benados en aquella tierra donde estaua aquel, e dijo que si, y que tanuien auia otros como uenados en que andauan los yndios caualleros, los quales se entiende ser ouejas de Piru. Enseñosele a este yndio vna uotija o vasija bidriada de España, y zertifico y afirmo tener aquellos yndios tener vasijas de la propia color y barro; y aunque despues sobre estas cosas le fueron echas diferentes y barias preguntas por uer si discrepaua o uariaua[351], jamas hizo diferencia de lo que dijo a lo que auia dicho al principio azerca de esta noticia, por lo qual el Gouernador y su jente la tuuieron por zierta, y ansi se les mouio los espiritus para yr alla y auella o morir en la demanda.
Mas el Gouernador, a cuyo cargo estaua todo, no le parecia cosa hazertada entrar tan pocos soldados como alli estauan, en vna noticia y tierra de tanta jente, donde no solo auenturauan de que los matasen a hellos, mas a todos los demas que (en) el pueblo y fortaleza de Paria auian quedado; y tratando y comunicando sobre hello muchas vezes con sus soldados y jente, a los mas les parecio que hera azertado acuerdo el que su Gouernador tenia, porque demas de ser tan pocos como heran, no auian de donde facilmente les pudiese uenir socorro, ni menos auia jente para poder boluer el rrio auajo a dar auiso y mandado a la jente que auia quedado en los lugares referidos y a la demas que despaña esperauan de la nao Marineta; y que dando la buelta y juntando toda la jente y la demas que de España viniese, con mas facilidad y mejor horden podrian salir con su enpresa, yntentandola por tierra desde la costa de la mar que por aquel tan trauajoso rrio de nauegar, asi por sus furiosas corrientes como por la falta de comidas y naturales que por el auia, lo cual se podria facilmente hazer por Cumana, donde a la sazon estaua vna fortaleza con alguna jente española y les seria gran lunbre y guia para seguir el uiaje de tierra. Y platicado esto, les parecio bien a todos, y asi determino el Gouernador, dar la buelta con el rresto de la jente que le auia quedado, que seria casi quatrocientos honbres.
Algunos quieren dezir que este parezer de boluerse desde aqui el Gouernador y su armada, que los soldados dieron, fue mas por uerse fuera del gouierno y jurisdicion de Don Diego de Ordas que no porque no fuesen parte para dar vista a la tierra, porque pues heran pocos menos de cuatrocientos honbres, claro esta que podrian llegar y uer qualquier poblazon por grande que fuese; mas el Gouernador, con su grande arrogancia y mala condicion tenia tan contra si a todos los mas del canpo, que si no temieran la ynfamia y pena, hellos ovieran procurado su livertad; auiendo el gouernador Ordas, con su seueridad, causado de que muchos soldados, demas de ser opremidos del gran trauajo que pasauan y les daua de la gran hanbre que padecian, e los trataua tan mal de palabra, que perdiendo la consideracion cristiana que deuia tener, con vn cierto genero de desesperacion se saliesen y huyesen de su conpañia y se metiesen por los arcabucos y entre los pueblos de los baruaros, donde es de creher que abrian y rreciuirian crueles y miserables muertes, y muchos de los que alli estauan auian sufrido esta ynmensa soueruia y mala condicion de este capitan, por no perder con las uidas las animas.