Estas y otras consideraciones tenian muy apartados los animos de muchos soldados de seguir a este Gouernador, pareciendoles que si en tierra rrica dauan, que seria mayor suplicion[352] y tirania, y asi aprouaron y tuuieron por cosa azertada el dar la buelta a la costa, donde facilmente, y por estar tan zerca de alli Cumana y la ysla de Cubagua, en aquel tienpo florescientes de españoles por las muchas perlas que en aquella costa se sacavan y esclauos que se hazian, se podrian salir y quitar del dominio y mando de aquel su tan seuero Gouernador.
CAPITULO DIEZ Y SIETE
De como Hordas con la jente que le quedo, dio la buelta el rrio auajo y llego al pueblo y fortaleza, donde hallo los españoles que auia dejado.
O por la determinacion del Gouernador o por la flojedad que en los soldados auia para proseguir la jornada, por las causas ya dichas, dieron la buelta contra toda rrazon y disciplina militar que en las Indias, en semejantes jornadas, an acostunbrado los descubridores y pobladores de ellas; pues tan a la mano tenian la tierra, estauan obligados a darle uista, aunque no fuera mas de por uer si hera verdadero o auia algunas ynsignias de ser uerdad lo quel yndio les auia dicho, lo qual heran parte para hazer cinquenta honbres, quedando los demas en guarda de los uergantines, y asi dejaron oscura aquella noticia, pudiendo traher claridad de hella, lo qual a sido causa que nunca mas se aya mouido ninguna persona a procurar esta jornada y hazerla, y el trauajo de tanto tiempo como gastaron en suuir el rrio arriua, a costa de tanto numero de españoles como en el murieron, fue ynutil y sin ningun efeto, y a las veces el mucho deliberar[353] y tardar en semejantes negocios rredunda en ynfamia del capitan y daño de sus soldados, pues es de creher que como los auia lleuado hasta alli, los podia lleuar lo poco que quedaua. Yo soy cierto que si tanto pesaran en los prencipios de los descubrimientos de Piru y Nueua Espana y Nueuo Reyno de Granada, Corthes y Pizarro y Jimenez de Quesada, los subcesos del medio y fin de sus jornadas, que nunca salieran a luz con sus enpresas; mas hellos, desechando los uarios parezeres de algunos soldados, que con animos amedrentados les dauan, quisieron mas prouar sus fuerzas y sauer y conozer lo que la fortuna les tenia guardado, que yncauta y medrosamente dar la buelta de las puertas de sus casas, como este capitan hizo; los quales fueron muchas vezes forcados a hello por la gran multitud y poderio de sus contrarios que lo pretendian, haziendoles grandes daños en sus propias personas, rresistiendoles por todas las uias que pudieron, mas hellos, por no ser mal mirados con su propia fortuna ni boluelle las espaldas al mejor tienpo, sacando fuerzas de sus ynuencibles animos, poniendo, como suelen dezir, de todo punto el pecho al agua, sujetaron y señorearon los largos rreynos, ynnumerables jentes que oy posehen y rrijen y gouiernan nuestros Rreyes de Castilla, quedandose hellos casi con solo el trauajo y rriesgo, como de sus particulares Istorias y desta se puede uer mas largamente.
Y asi este gouernador Ordas y sus soldados lleuaron el pago que su ynconstancia merecio por auelles faltado el animo al mejor tienpo, o auerse querido gouernar tan cauezudamente; porque, como adelante se uera, fueron desuaratados, y su capitan preso y muerto casi por esta ocasion, y hasta oy biuen[354] miserablemente algunos soldados, y con harto trauajo, por no auer querido conseguir ni hazer lo que heran obligados, en dar vista a esta noticia, pues si la bieran hella les pusiera animos para no rehusar el menor trauajo, que hera poblalla y sustentalla.
Eme vn poco alargado en esto, porques de rezeuir pena[355] de los honbres que rrepudian y desehan[356] su buena fortuna y por vna poca de pasion, o por, como suelen dezir, quebrar vn ojo a su aduersario, se quiebran a si entranbos.
Dada la buelta este Capitan con sus soldados, en breue tiempo llego al pueblo de Uriaparia, donde auia dejado la nao y a Gil Gonzalez de Auila, su alcalde mayor, con los enfermos, a los quales allo con arto rriesgo de acauarse de perder, porque de los enfermos heran algunos ya muertos y de los que quedaron sanos auian enfermado los otros, y la comida que les auia quedado se les auia apocado y aun faltado del todo, y no heran parte para ylla a buscar, de suerte que si los que suuieron el rrio arriua sienpre travajaron, a los que en Paria quedaron nunca les sobro descanso, con el temor de pereszer alli todos. Y esto fuera por su culpa, porque bien pudieran, viendo su total perdicion, meterse en vna de las naos y salir a la mar y irse a la poblazon de cristianos que mas cerca estuuiese. Mas Gil Gonzalez de Auila nunca quiso, jamas, venir[357] hen ello, por parescelle que le seria mal contado.
Don Diego de Ordas tomo luego todos los que en el puerto de Uriaparia hallo, en sus uergantines, y de alli prosiguio adelante su uiaje, y fue a la fortaleza de Paria que, como se a dicho, estaua en la costa de la mar, apartada del rrio, donde, segun tengo rreferido, auia dejado a Martin Niañez Tafur con cinquenta honbres en guarda della y de toda la prouincia, a los quales hallo con arto travajos, aunque la buena esperanza de que tendrian cada dia buenas nueuas del suceso y descubrimiento que Hordas auia ydo a hazer el rrio arriua, viuian o avian boluido con algun contento; mas desque lo vieron boluer perdido y desuaratado, si se puede dezir, por su propia boluntad, comenzaron de nueuo a sentir lo ya pasado y llorar el tiempo perdido, y asi, luego, dejando aparte las opiniones que en semejantes sucesos se suelen mouer por los soldados, «o si hizieramos esto, mas si hizieramos lo otro, si el Gouernador creyera a fulano, si no fuera tan cavicudo[358] nunca nos perdieramos», rresumiendose en que el daño y el buen consejo que le auia anteceder, anuos llegan juntos, procurando dar luego horden en lo que se deuia hazer para rremedio de tantos perdidos como alli estauan, y no oluidando lo que al tiempo que dieron la buelta el rrio abajo trataron hazerca de que se haria la jornada por Cumana, se mouio de nueuo la platica, y pareciendoles el vltimo rremedio para cobrarse, biuieron hen ello, aunque confusa y arrepentidamente de lo ya echo, los quales fueron parte para estoruar el pasar adelante. El Gouernador dio ocasion para que se bolviesen, y asi, viniendo todos en ello, dieron, o comenzaron a dar horden en proseguir su uiaje para Cumana, por donde auian dentrar en la noticia y tierra rrica que en el rrio les auian dado.
CAPITULO DIEZ Y OCHO
Como dejando Hordas a Agustin Delgado con jente en la fortaleza de Paria, se paso con sus soldados a Cumana e Cubagua, donde fue preso por Pedro Hortiz de Matienco.