Alonso de Herrera se detuuo algun tienpo en esta fortaleza, rretiniendo en ella los presos por uer si azerca de la gouernacion de Paria auia alguna ynovacion de España o de Santo Domingo, para disponer de los presos a boluntad del que uiniese y aun antes el pedir contra hellos lo que le conuiniese; en el qual tiempo se ofrecio que ynbio ziertos soldados a vna poblazon de cariues que estaua zerca de alli, los quales, o por descuido suyo o por el animo e yndustria de los yndios, les mataron ciertos españoles y los hizieron boluer casi vyendo, de lo qual se hallaron corridos todos, y los mas soldados que desta jornadilla escaparon, antes de llegar a la fortaleza se concertaron de soltar a Sedeño y a sus amigos de las prisiones en que Herrera los tenia e yrse con los que le quisiesen seguir a Cuuagua en vnas piraguas o canoas que auian tomado en aquella poblazon de cariues, y llegados que fueron a la fortaleza de Paria se fueron derechos Antonio Sedeño; y porque despues de suelto con fauor de algunos allegados suyos no quisiese hazer nueuas molestias a Alonso de Herrera y a sus amigos, rrecivieron del juramento, antes de soltallo, que despues de suelto no haria ningun desabrimiento ni descontento a Alonso de Herrera ni a los de su parcialidad, sino que el, con los que lo quisiesen seguir, se yrian a la isla de Cuuagua, el qual se lo prometio asi, y deuajo[388] deste presupuesto, le soltaron a el y Agustin Delgado y a todos los demas questauan presos, los quales luego, con los que les quisieron seguir, se enuarcaron en las piraguas y canoas que auian traido de los cariues, y se fueron a Cuuagua, y de alli se uoluio Antonio Sedeño a Puerto Rrico, donde sucedio vu caso vien estraño, que por ser tal, lo pretendo escreuir en este libro.

Luego Alonso de Herrera, con los de su parcialidad, se quedaron en la fortaleza de Paria esperando si uenia Gouernador o socorro para que podiesen efetuar lo que tanto tiempo auia pretendido, que hera uer la noticia que en aquella prouincia de Paria les auian dado.

CAPITULO VEINTE Y ZINCO

En el qual se escriue la uenida de ziertos yndios cariues de la isla dominica[389] a la isla de San Joan de Puerto Rrico, y la prision que hen ella hizieron de Cristoual de Guzman y de muchos negros esclauos e yndios de su prouincia.

Porque uine a tratar de San Jhoan de Puertorrico por rrespeto de ser Antoño Sedeño vezino y tesorero desta isla, contare vn caso[390] acahecido hen ella el año de veinte y ocho, por la maldad y crueldad de ziertos baruaros y naturales de la isla de la Dominica, que ecediendo a todos sus pasados en osadia y atreuimiento y uigor de animos, juntaron vna buena harmada de piraguas y metiendose hen ellas, a ymitacion de los antiguos salteadores de Corinto, quebrantando los terminos de toda amistad y conformidad y conseruacion de la umana vida, pasando de su tierra a las islas comarcanas, puestas en el mar Mediterraneo, las asaltaban y rrobauan, dando crueles y miserables muertes a los moradores dellas.

Vinieron estos caribes navegando por el mar Oceano a saltar y rrobar en esta isla de San Joan de Puertorrico; y para que mejor se entienda este subceso y acaecimiento, es de saber que en esta prouincia e isla, en la ciudad principal della, auia vn ciudadano principal, asi en hazienda como en linaxe, llamado Cristoual de Guzman. Este tenia vn cortixo o estancia en la cabeza de la isla, en donde dizen el Daguao, do auia gran cantidad de esclauos y esclauas negros e yndios e indias que labrauan las tierras y las cultibaban y sacaban oro de las minas que alli cerca estaban; y auiendo ydo Cristoual de Guzman, como hombre curioso y cuidadoso, a visitar su hazienda, la cual caia en la parte dicha, sobre las rriberas del mar Oceano, apartado media legua, y estando alli sin esperanca de ningun adberso subceso, porque como[391] en la isla no auia ya naturales que estubiesen de guerra, sino todos pacificos y domesticos, ni auia que temer ninguna cosa dañosa que se ubiese de rreciuir por mano de enemigos, ni menos franceses[392], en aquel tiempo no navegauan ni pasaban a rrobar a las Indias, y asi estaban y biuian todos[393] en sus cortijos seguros de las asechancas y daños que en otras partes, donde mas proximas tienen las ocaciones dichas se esperan rreciuir; pues estando, como e dicho, Christoual de Guzman en esta su estancia, de rrepente llegaron sobre el, un domingo de mañana, gran cantidad de indios canibales o caribes, naturales de la isla de la Dominica, tierra bien apartada y diuidida de la de San Joan por las aguas del mar que en medio estan y otras muchas islas que se anteponen entre las dos islas, los quales, aviendose metido con barbara temeridad en navegar con tan pequeños esquilfes como son las piraguas, y meterse en un golfo y mar tan inpestuoso como es el que atrabesaron y pasaron, y llegando al puerto de aquella estancia del Daguao, estaua apartada la distancia que poco a dixe, al quarto del alua, por no ser vistos ni sentidos de la gente de la tierra, saltaron con las armas en las manos, y saltando con brio de fuercas que, por la antigua enemistad que en el linaxe humano tienen, se sustentan de cuerpos de hombres, aquel cortixo, donde tan descuidados vibian de ver semejantes enemigos sobre si, mataron cantidad de indios e indias y esclauos y esclauas, y como el Cristoual de Guzman, a quien ellos deseaban tomar bibo y sin ninguna lision, para tener larga ocasion de pasatiempo con el, se defendiese valerosamente, fue herido de algunos flechazos, y con ellos constreñido a rrendirse a los caribes y por ellos preso y metido en sus piraguas.

Tomaron biuos algunos indios e indias y negros y negras, a los cuales, con los demas cuerpos muertos, con todo el demas despoxo que en el cortijo pudieron auer, se enbarcaron y dieron la buelta a su tierra.

Partidos los caribes con este triste espectaculo, aunque para ellos de gran alegria y contento, se fueron a vna isla que cerca del Daguao estaua, dicha Bique, donde por pareselles lugar siguro tomaron puerto y saltando en tierra comensaron a solemnizar su victoria, haziendo grandes conbites y banquetes y comidas con la carne de los cuerpos muertos que llebauan, los quales comian con tanto contento y alegria como si naturalmente lo obiera el poderoso Dios criado para su sustento y mantenimiento, acompañando sus cenas y comidas de muchos alegres cantos, de que en semejantes regucijos suelen usar.

Y despues de auer estado en la isla de Bique quatro dias en estas fiestas y rregucijos, despendiendo y comiendo la carne de los difuntos, porque no se les dañase ni perdiese, se partieron llebando gran guardia en los demas prisioneros viuos, y poniendo mucha diligencia en curar a Cristoual de Guzman porque no se les muriese, no por compasion ni amistad que con el tubiesen ni porque deseasen rrestaurarle la vida para algun buen efecto, sino solo para, como e dicho, tener con el larga materia y ocasion de pasatiempo; y caminando la uia de su tierra, llegaron a la isla de Sancta Cruz, donde saltando en tierra para hazer nuebos rregucijos, se detubieron seis dias, gastando el tiempo en comer y beuer y cantar, para el qual efecto mataban con mucha ufania y alegria y barbaras cirimonias algunos de aquellos indios y negros que llebavan presos, bebiendoles la umana sangre caliente como la yban sacando de los cuerpos, sin que consintiesen que una sola gota se perdiese; y partiendo de la isla de Sancta Cruz, tocaron en la isla dicha la Virgen gorda, donde asimismo saltaron en tierra para holgarse y hazer memoria de su tropheo, y sacrificando a sus vientres de aquellas vidas y cuerpos humanos que llevaban en prision, mataron algunos con la solemnidad acostumbrada.

A esta sazon la ierba de las flechas con que auian herido a Cristoual de Guzman auia hecho tal operacion que los caribes beian claramente que su vida no tenia rremedio; y porque su muerte no careciese de la solemnidad que las demas ni dejase de participar muy enteramente de su barbara crueldad, tomaron a este cauallero y asparonlo o ataronlo a un arbol con rrecios cordeles, y despojandolo de las bestiduras que llebaua, para que mas escombrado y esento estuuiese el blanco o terrero, comencaron a hazer sus bailes y rregucijos y musicas segun su barbara costumbre, y en ellos, traiendo sus arcos y flechas en las manos, cada uno le tiraba de suerte que aquella parte de su cuerpo que mas contento les daua, casi sin perder tiro dispararonle muy gran cantidad de flecheria. Dizen unas esclauas que estauan presentes, las cuales, como adelante se dira, boluieron biuas a poder de españoles, que sufriendo con buen animo Cristoual de Guzman la cruel muerte que le dauan estos caribes, ya que estaua en lo ultimo de la uida, alco las manos y ojos al cielo dando grandes muestras y señales de contricion y arrepentimiento, ynbocando el augilio diuino, con las quales señales murio, no cesando en todo este tiempo los crueles barbaros de arrojalle continuas flechas con que hazer mas penosa su muerte, y de mayor pasatiempo y contento para ellos; y fue cosa de marauillar que estos caribes no quisieron comer este cuerpo como avian hecho a los demas, sino alli se lo dexaron a donde lo martiricaron, y aunque aquellas esclauas que biuas estaban quisieron cubrir el cuerpo muerto con arena, porque no fuese comido de aves o de otras fieras, los indios se lo estoruaron, y aun sobrello las maltrataron. I enbarcandose en sus piraguas, prosiguieron su camino y llegaron a la Dominica, donde con nuebas juntas de jentes acabaron de celebrar la victoria auida de Guzman y de su jente, matando algunos de los prisioneros que les quedauan biuos, para comer y dar en el conbite y borrachera.