En el valle de las Damas, donde Aguirre auia descansado, auia vn gran pedazo de arcabuco o montaña en el qual se encasigostaua[490] el camino mucho, de suerte que no podian yr por el mas de, si yban gente de a cauallo, vnos tras otros, que aun para rreuoluer el cauallo auia de ser con harto trauajo.

Por este camino y montaña y aun[491] caminando el maese de canpo, y sin pensallo se encontraron los unos con los otros en esta espessa montaña, y se hallaron tan cortados los unos de uer a los otros y los otros de uer a los otros, que no supieron que se hazer, mas de rretirarse cada uno hazia la parte por do uenia. Los del maese de canpo, como uenian en cauallos, y el camino hera angosto, al rreuoluer dejaron algunas lanzas moriscas de las que lleuauan, en el suelo, y algunas zeladillas borgoñonas echas de diuersos metales que en aquella prouincia se vsan. Los de Aguirre no lleuauan las mechas encendidas, y asi no dispararon ningun arcabuz, mas de que tuuieron lugar para tomar las piezas de armas que alli auian dejado los corredores del canpo del Rrey.

Uisto Aguirre este alboroto, luego se puso en arma, y encendieron todos los arcabuzeros sus mechas, marcho en horden hasta zerca de la noche, que llego a vna azequya donde se hizo alto con su gente, y se paro a mirar las armas y los demas que auian dejado los que auian benido a rreconozelles con el Maese de canpo, y mofando de todo ello dezia a sus soldados: mira, marañones, a que tierra os a traido la fortuna, y a donde os quereis quedar y huir; mira que zeladas trahen los galanes de Meliona; mira que medrados estan los seruidores del Rrey de Castilla.

Heran estas celadas borgoñonas, vnas caperuzas muy uiejas y muy mugrientas, hechas de pedazos de paños de colores y de mantas de algodon, a manera de un sonbrero, y la copa de quatro quartos de diuersas colores, y el rruedo de la montera, ques como el de un sonbrero, asi mesmo hecho de quartos, que bellas prouocan a gran rrisa, y en aquel tienpo las preciauan tanto en aquella Gouernacion como en otras partes sonbreros de terciopelo, y aun se afyrma que mas. En la conuersacion[492] y mofa de las caperuzas se estuuo Aguirre con su jente, descansando tres o quatro horas de la noche, asta que salio la luna, y luego comenzo a marchar con su gente y canpo, poniendo secretamente guardas a todos los soldados que tenia por sospechosos, para que no se le huyesen.

El Maese de canpo, con sus catorze conpañeros, se auia rretirado a vnas zauanas que atras auia dejado, donde pensaua dar o hazer alguna esuocada[493]. Lope de Aguirre, marchando aquella noche, fue a dar sobre hellos a las propias zauanas, y los sintio y se rreguardo dellos. Uiendo el Maese de canpo que ya segunda uez heran sentidos por Lope de Aguirre, se fue y boluio a donde el General y la demas gente estaua, y de alli luego dieron auisso al gouernador Pablo Collado, que en todos estos comedios se estaua en el Tocuyo. Tuuieron su acuerdo los del canpo del Rrey, diciendo que para defenderse y ofender Aguirre no estauan bien en aquel pueblo, a causa de que todos auian de andar en cauallos y los amotinados a pie, por ser todos arcabuzeros, que antes podian ser ofendidos que ofender, por el rreparo que los arcabuzeros de a pie tenian en las casas y bahareques del pueblo; y pareziendo a todos bien esto, se rretiraron y desanpararon el pueblo, y se suuieron a una mesa alta de zauana rrasa, que estaua obra de un tiro de arcabuz del pueblo, y se metieron y alojaron obra de media legua poco mas el llano adentro, en vna quebrada o arroyo de agua que alli estaua, lleuando consigo todo el bastimento que pudieron para sus cauallos y personas.

El traidor Aguirre camino toda aquella noche con su jente a punto de guerra, sin parar asta otro dia a mediodia, que llego obra de legua y media del pueblo, zerca de un harroyo de agua que alli estaua, donde se alojo, cargando y poniendo a punto el artilleria que tenia y asestandola hazia el camino que yba al pueblo; y puesta su guardia y zentinelas en su canpo enuio vna carta con vn yndio ladino de Piru para los uezinos de aquel pueblo, en que les decia que no se huyesen ni dejasen su pueblo, porque les prometia de no hazer mal a nadie, y que no queria ni pretendia dellos ni de toda la Gouernacion mas que la comida y algunas caualgaduras, pagandoselas muy bien; y que si algunos soldados y otras personas le quysiesen seguir de su boluntad e yrse con el, que el los hazetaua y les haria el tratamiento que hera rrazon en todo, y les seruiria y daria de comer en el Piru muy a su contento; y que si se huyesen y ausentasen los uezinos del pueblo, les prometia y hazia juramento de quemarles y asolarles el pueblo y destruirles los ganados y sementeras, y hazer pedazos a todos los que pudiese auer, sin dejar persona a uida[494].

Hellos rresciuieron la carta y se rrieron della, y no curaron de rresponder cosa ninguna a las nezedades della, como honbres que no les penssavan esperar a que Lope de Aguirre les hiciesse mercedes.

CAPITULO OCHENTA Y QUATRO

De como Lope de Aguirre llego con su canpo a la zivdad de Uarquysimeto.

El Gouernador Pablo Collado, que a causa de zierta enfermedad que tenia se estaua en el Tocuyo, acordo hazer muchas zedulas de perdon para todos los que, dezanparando las tiranicas vanderas y rreduziendose al seruizio de su Rey y señor, quysiesen gozar de su clemencia y misericordia, a los quales en su rreal nonbre les hazia merced de la uida y les daua seguro que por lo que tocaua aquella rrebelion y alzamiento, pasandose antes de uenir en rrompimiento, no serian castigados por ningunas justizias. De mas desto, scriuio vna carta particular para Lope de Aguirre, rrogandole que no curase de andar mas fuera del seruicio de su Rrey y señor, y que se rredujese y boluiese a la ouediencia de su Magestad, que el le daua su fee y palabra de en lo que a el tocava de usar de toda clemencia y missericordia, y de no quytalle la uida, sino enbiallo a su Magestad, con quyen seria parte para que se confirmase[495] lo que el hazia, y que sino queria vsar de aqueste medio, para euitar las muertes y daños que dende en adelante podian suceder, que se pusiese su pretension en las armas entre solos los dos, y el que matase al otro, como a benzedor, se le diese la ouedienzia. Todo lo qual envio el Gouernador a su general Gutierre de la Peña para que lo pusiese de manera que todo hello uiniesse a manos de Lope de Aguirre y de sus soldados, el qual dejo todos los perdones puestos en las casas de Barquysimeto, en partes donde si entrasen los topasen los soldados.