Pasada la noche, y uiniendo el dia siguiente, que hera miercoles veinte y dos de Otubre, Aguirre alzo su campo y cargo su carruaje y artilleria que lleuaua en las vestias, y con la mejor horden que pudo, comenzo a caminar hazia el pueblo de Barquysimeto, mandando y echando uando entre los suyos que al soldado que de la hordenanza y conpañia se apartase solos tres pasos, los que mas zerca se hallasen lo pudiesen matar a arcabuzazos o como quysiesen.
El general Gutierre de la Peña, teniendo noticia de como ya se azercaua a aquel pueblo Aguirre, pusose con su jente, que serian hasta ochenta honbres, en cauallos, enzima de una barranca, questarian hobra de vn tiro de arcabuz del pueblo, hazia la parte del Tocuyo, del qual alto señoreava y ueia uenir la jente de Aguirre, y asi mesmo los de Aguirre lo vian a el y a los suyos; y biendolos Lope de Aguirre que ya estauan muy junto al pueblo, y que los del Rrey lestauan esperando, hizo alto en vna playa quel rrio que pasa por junto al pueblo hazia, y juntando toda su jente, hordeno y conpuso su banguardia de sus mas amigos y de quyen el mas se confyaua, poniendolos a todos a punto de guerra y diciendoles lo que auian de hazer y trayendo todo el bagaje tras si con alguna jente de rretaguardia, comenzo a hazercarse al pueblo. Los de la uanda del Rrei, asi mesmo, bajaron de la uarranca donde estauan y caminaron hazia el pueblo.
Aguirre, ya que comenzo ha llegar a los arrauales de la ciudad, hizo muy gran salua haziendo disparar en alto todos los mas de sus arcabuzes, con buenas cargas para que disparasen mejor y espantasen mas los contrarios, y luego hizo que tornasen a cargar todos los arcabuzes y echandoles cada dos pelotas trauadas la vna de la otra con hilo de alanbre algo grueso y de largo de dos palmos, que quanto por delante topa, corta. Traia asi mesmo tendidas quatro banderas de caupo y dos estandartes.
Desta suerte, caminando los unos y los otros, vinieron a entrar todos a una en el pueblo, aunque por diferentes partes, como se a dicho, en donde se uieron vien cerca los unos de los otros; y dizen algunos que entre los de un canpo y el otro se trauo escaramuza por algunos soldados, y esto no es creyble, porque dentro del pueblo no se podia trauar escaramuza sin que, o de los vnos o de los otros, salieran algunos heridos; y lo mas cierto fue que auiendo llegado los del canpo del Rrey tan zerca de los de Aguirre, como se a dicho, estuvieron por arremeter y zerrar con ellos y desuaratallos y rronpellos si pudiesen, y no falto quyen dijo que no conuenia, por el mucho rresguardo que los peones tenian en las casas del pueblo, e asi se rretiraron y boluieron a la uarranca donde antes estauan, lo qual fue lo mas hacertado, porque si entonzes arremetieran, pudiera ser que los hirieran y lastimaran muy mal, a causa de que los soldados de Lope de Aguirre no sauian si se vsaria con ellos de clemencia o si los castigaria, y asi procuraran uender sus vidas bien bendidas.
Al tiempo que los del Rrey se rretiraban, el maese de canpo Diego Garcia de Paredes tomo consigo ocho conpañeros de a cauallo, y rrodeando por donde los de Aguirre no los uieran, fue y dio sobre su rretaguardia, que aun no auia llegado al pueblo, y les tomo quatro vestias cargadas con alguna rropa y poluora y municion, que hizo arto prouecho a los del canpo del Rrey, porque esos pocos arcabuzes que tenian los tenian sin poluora.
El Aguirre se alojo con toda su jente y canpo dentro de una quadra de solares que estaba en el pueblo, zercada de mas de dos tapias en alto, toda almenada a la rredonda, que llamaron El Fuerte, la qual heran vnas casas del capitan llamado Damian del Varrio; y rrecoxiose Aguirre con su jente en este zercado por dos causas: la una, por estar mas guardados y seguros los soldados de quyen el tenia sospecha que le abian de desanparar y pasarse al Rrey.
Los del canpo del Rrey estuuieron en la barranca asta bien tarde, esperando por uer si se les pasaua alguno de los soldados de Aguirre; y bisto que ya hera tarde, se fueron a sus alojamientos, dejando halli doze hombres de a cauallo para zentinelas y espias de lo que los contrarios hazian.
CAPITULO OCHENTA Y ZINCO
Que trata de la platica que Aguirre hizo a su jente sobre los perdones que se hallaron del gouernador Pablo Collado, y de una escaramuza que de entranbos canpos obo.
Aguirre, viendo que ya la jente del Rrey se le auia quitado de enzima, dio licencia a sus soldados para que se esparciesen por el pueblo y casas del, y buscasen todo lo que pudiesen auer para sus perssonas, y rrouasen a diestro y a siniestro, como solian; los quales, aunque pusieron toda diligencia hen ello, no hallaron sino solamente las cedulas que Pablos Collado, gouernador, auia enuiado, porque todo lo demas dello abia guardado sus dueños y dello les auian rrancheado sus propios conpañeros.