Los musos, que ya a esta ora estauan puestos por los altos espiando quando los españoles se apartasen del alojamiento, para uajar a buscar los rranchos y a quemallos, echaron de uer en la jente que yba marchando y bieron que de los del dia antes auian uisto faltaua vn cauallo blanco, y en rreconociendo esto sospecharon la celada que les quedaua puesta y comenzaronse a dar uozes los vnos a los otros y a decir en su lengua: teneos, no uaxeis, quesos uellacos quedan ay escondidos para matarnos, porque ayer yba con esta jente vn cauallo blanco, y agora no ua aqui. Con estas voces no obo yndio que osase uajar, y ansi se estuvieron gran rrato del dia, hasta que uieron que no avia ninguna bullicion ni mormullo de jente, ni la podian descubrir, por questauan los españoles enboscados en lo hondo de un arroyo montuosso o arcabucoso que cerca de la rrancheria estaua, donde no podian ser uistos de los yndios si no fuese entrando en el propio arroyo; y con esta confusion, y como uian andar los puercos xarretados por el alojamiento, tomauales muy gran cudicia de bajar, y por otra parte, como e dicho, el temor rrefrenaua su deseo y apetito, asta que, finalmente, ynuiaron dos yndios de poca estimacion que se azercasen al alojamiento y rreconociesen y biesen se auia jente escondida, y enuiaron estos dos yndios de quien hazian poco caso porque si los españoles los matasen no ganasen hen ello ninguna honrra.
Los dos yndios se azercaron al lugar donde los españoles auian estado alojados, y como no vieran ninguna jente mas de aquellos dos puercos jarretados, aunque lo auian mirado y buscado muy bien, comenzaron a dar boces y a llamar muy apriesa la jente que a la mira estaua, y a dezilles que uajasen sin temor ni rrecelo a gozar de la presa quentre las manos tenian. Los yndios y jente que a la mira estaua, oydas estas palabras y zertificazion que se les daua, comencaronse arojar por aquellas sierras auajo y azercarse con gran behemenencia[136] y presteza a la rrancheria. El General se estuuo quedo con los demas españoles questauan puestos en el salto, y luego que vieron que auia bajado gran cantidad de yndios a lo llano y questauan puestos en lugar donde podian ser ofendidos, salieron a hellos los españoles de la una enboscada y comenzaron a herillos y azellos vyr hazia donde los demas soldados estavan enboscados, donde heran rreceuidos con la propia furia que los demas soldados auian arremitido; y alli fueron muchos yndios muertos y descalabrados, de suerte que traxeron bien a su costa los acometimientos que el dia antes auian echo en los españoles y en su rretaguardia, sin que ninguno de los soldados rresciuiesen notable daño ni muriese en esta arrimitida, donde los yndios quedaron tan castigados y escarmentados con la burla que se les hizo, que despues por todo el camino que de alli al pueblo de Tudela auia, nunca mas acometieron ni siguieron a los españoles.
Llegado Orsua al pueblo, se ocupo algunos dias en pazificar la tierra y en hazer por su persona algunas salidas a unas y a otras partes, asi de noche como de dia, pretendiendo por vna uia o por otra, por rrigor atraher asi a la amistad de los españoles aquellos belicosos yndios, donde mediante su yndustria y trauajos algunos yndios de los questauan mas zercanos al pueblo uinieron a dar la paz y a rrecebir, mas con biolencia que con amor, el amistad de los españoles que por estremo hellos aborrescian y deseauan uer fuera de su tierra y muy apartado de sus poblazones.
CAPITULO QUINTO
Como el general Orsua se torno a salir de Muso y con su salida se despoblo el pueblo o ciudad de Tudela. Escriuese como despues fue poblada esta tierra y oy[137] permaneze el pueblo que hen ella se poblo.
Hera grande el anhelar que Pedro Orsua tenia por enprender y hazer la jornada del Dorado, y asi no tenia ningun rreposo consigo ni podia sosegar ni entrar por la tierra de Muso, y asi procuro darse toda la priesa que pudo a pascificar los rreueldes, por uoluerse a salir con titulo de que ya auia echo lo que le auia sido encargado y mandado por los Oydores, para que hellos no tuuiesen ocasion de negalle la jornada que le auian prometido; pero por mucho que trauajo y andubo y trasnocho, como poco ha dije, jamas pudo pazificar sino los menos, y esos de paz no firme ni estable, sino como suelen decir muy de sobre peyne; y como tenia tan fijos sus desinios en ssalir a principiar la otra jornada que tan caro le bino a costar, dejo la tierra en el estado que dicho, y encargando el gouierno della y del pueblo a los alcaldes hordinarios, se salio a Santa Fee con muchos amigos que alli tenia, muy buenos soldados, no enbargante que todos los uezinos de aquel pueblo y personas en quien los yndios estavan encomendados rreclamauan, contradiciendole la salida, pues con ella estaua claro que el pueblo se auia de despoblar y no se auia de sustentar; y aunque para ynpedille esta jornada los becinos hizieron todo lo quen si fue, asi por uia de amistad y ruegos como por autos y rriquirimientos, poniendole por delante lo que tocaua al seruicio del Rrey y sustento de aquel pueblo, todo fue de ningun efeto, porque haziendose el General sordo a todo, se obo de salir y desanparar los que con tanto trauajo de sus personas auian echo y trauajado, y aun questo esta ya escrito en el lugar que e rreferido, no dejare de decir aqui, aunque me detenga un poco, el subceso desta ciudad de Tudela de Nauarra, y aun el que oy tiene la prouincia, en breues palabras.
Luego que el General se salio y los yndios sintieron su ausencia y salida, comenzaronse a rreuelar de todo punto, como antes lo estauan, y aun uenian con gran desverguenza en quadrillas y manadas a ponerse sobre el pueblo, y a dar gritas y aun hazer algunos acometimientos a los españoles, los quales, por auer quedado pocos en numero y mal pertrechados de poluora y plomo y de las otras cosas necesarias al sustento de la guerra, no osauan ni podian salir a rresestir ni echar de si a los enemigos, y lo que peor hera, no heran parte para yr a buscar maiz por las poblazones comarcanas al pueblo, y asi uinieron a padecer necesidad de pan, porque todauia les auia quedado ganado de puercos y bacas para algunos dias.
Los soldados y becinos, viendose obpresos y molestados con tan peligrosa carga y multitud de henemigos como cada dia sobre si tenian, que claramente les hera manifiesto y notorio que si con alguna ynprudente obstinacion pretendiesen sustentarse en aquel pueblo por conseruar la memoria de la fundacion, que se ofrecian y ponian en las manos de sus enemigos, en peligro de perecer alli entre los yndios nesciamente, donde fuera mas perpetua la temeridad de su lucura que la fama de lo que hen ello hiciesen entre los españoles, si por sustentar el pueblo los matasen los yndios, acordaron de comun consentimiento salirse todos de noche, con lo que pudiesen sacar, porque de dia pudiera ser que los yndios lo estoruaran la salida, y aun les hicieran arto daño; lo qual pusieron en efeto con todo cuidado, saliendose de noche del pueblo con mucho silencio y quietud, de suerte que asta que fue de dia, que los yndios los uieron, no fueron sentidos; pero entonces se juntaron y los fueron siguiendo como a jente que ya yba de huida, donde Diego Garcia de Paredes, natural de Plasencia, que fué maestre de campo del Rrey contra el amotinado Aguirre y le corto la caveza, hizo vn hecho tan animoso como generoso.
Entre los demas soldados y jente que de Muso salían y a[138] un pobre honbre que sacaua unas baquillas para su uibienda, que no tenia otro posible, y en algun tiempo heran de algun balor. Este hombre, biejo, biendo que los yndios le uenian dando caza y que por conseruar su ganado yba a peligro de ser muerto, y que de los demas soldados hera poco socorrido, encomendose en este Digo[139] Garcia de Paredes, rrogandole que por amor de Dios no lo desanparase. Diego Garcia tomo con tanto coraje y tan determinadamente la defensa deste pobre honbre, que determino quedarse con los amigos que le quisieron acompañar en la rretaguardia de todos, donde los yndios yban haziendo algun daño; y temiendose Diego Garcia que el cauallo no fuese ynstrumento y causa de hazer alguna cosa yndina de su balor y nonbre, porque confiado en su ligereza no boluiese las espaldas a los enemigos, le corto alli las piernas y le dejo dejarretado en el camino, y el se fue poco a poco a pie con sus armas a cuestas, deteniendo con singular balor suyo y de sus conpañeros la furia de los uaruaros que los uenian siguiendo con mucho brio, y asi salieron peleando de contino de toda la tierra de los musos, lo qual fue causa de grandes daños que despues estos yndios musos hicieron en sus comarcanos y aun pusieron en condicion toda la demas jente del Rreino de alcarse, por lo qual despues, por el año de sesenta, fue proueido el capitan Luis Lanchero para la pazificacion desta tierra. Entro hen ella con jente española y con mucha municion de arcabuzeria y perros, hizo muy grandes castigos en la tierra, poblo zerca en de[140] Pedro de Orsua auia poblado a Tudela de Nauarra, otro pueblo que llamo la ciudad de la Trenidad de los Musos, que oy dia permaneze, aunque con contina guerra que sienpre los yndios hazen a los españoles y haran mientras duraren, donde se an descuuierto, cerca de la propia ciudad, muy rricas minas de piedras verdes, que llaman esmeraldas, de gran estimacion y balor, porque se an sacado destas minas muy muchas piedras esmeraldas que an balido muy gran suma de dineros. Anse descuuierto ansi mesmo rricas minas de oro fino, y esperan labrarlas con otras de plata que andan rrastreando; y demas desto se a poblado en esta prouincia de los musos otro pueblo que llaman la billa de La Palma, por la parte que los musos confinan con los yndios panches.
La causa de ser tan prolija y turadera la guerra destos yndios, dejado aparte sus brios y obstinacion con qne pelean, ques mucho, porque en el Rreino no se hallado nacion[141] que en esto llegue a ellos, lo mas principal es la yerua fina de que usan, con la qual hazen toda la guerra, porque todos los lugares y caminos y comidas y arboles frutales y lugares de qualquier suerte que sean donde españoles puedan llegar e presuman que llegaran, todo lo vcupan con puyas vntadas con esta yerua, con las cuales si se pican o lastiman de suerte que hagan sangre, es dificultosa su sanidad y cura, que todos los mas mueren rauiando y despedazandose y haziendo uisajes y personajes con los ojos y con la boca y con todo el cuerpo, y les da vnos rrecios tenblores y parasismos con que espantan y atemorizan a los que los uen, y si algun herido desta yerua escapa, es mediante la gran carneceria que en el luego yncontinente ques herido se haze, cortandole toda la carne que la yerua va atocando, asta que no le quede cosa tocada, y asi un solo yndio y vna sola vieja suelen hazer guerra a muchos españoles con solo ocuparles los caminos y pasos con puyas; y con esta ayuda de yerua que los yndios tienen, permanezen en sus rreueliones o las mueben cada uez que quieren y les parezen, y si esto no tuuieran[142] muchos años a questuuieran ya pazificos y aun muy vmilldes.