Los yndios de la tierra, como mataron en sus pueblos los españoles que auian ydo por comida, luego se determinaron de ir a dar sobre el general Ursua y los que con el auian quedado, y juntandose todos amanescieron sobre el alojamiento de los españoles al tiempo que Pedro de Orsua estaua leyendo la carta y auisos de Manjarres, bien descuidado del zerco que los yndios le tenian puesto; pero como las belas le diesen auiso de la mucha gente que sobre hellos uenian, y el General dejase la carta questaua leyendo, con la presteza que se rrequeria tomo las armas, y lo mesmo hizieron los demas soldados, que heran doze; y saliendo a los enemigos, grande numero de yndios contra doze españoles, que heran mas de seis mill yndios, comenzaron a pelear con ellos con balor de españoles, a los quales ayudo mucho seis arcabuzes que tenian y municion de poluora con que hacian gran daño en los yndios, porque casi no perdian ni herrauan tiro, que todos los enpleauan en los enemigos y matauan muchos dellos, con que los ojeauan y hazian que no llegasen a tomar a manos a los españoles, pero de fuera hera ynumerable la flecheria que sobre hellos echauan, aunque con ella no les hizieran daño ninguno, y asi pelearon todo el dia hasta que la noche los aparto y diuidio, sin que rreciuiesen ningun daño los nuestros.

Los yndios, temiendo que los españoles, con el anparo y escuridad de la noche, no se les fuesen dentre manos, pusieron muy escojidas guardas en los pasos y caminos por donde entendian que los españoles auian de salir, de suerte que por aquellas partes hera ynposible salir ninguno sin ser sentido y muerto de los yndios. El General uiendo y entendiendo esto, propuso a los soldados la aflicion en que estaban y dixoles si alguno sauia de algun escondido camino por donde aquella noche pudiesen salir, porque si alli esperauan, el dia siguiente hera ynposible escapar de las manos de los enemigos, porque con el trauajo de aquel dia estauan todos muy cansados y deuilitados para cufrir la guerra del siguiente. Cuñiga, soldado diestro en aquella tierra, se ofrecio de guiar por vn camino que pasando casi por medio de las poblazones de los yndios sin ser sentidos, saldrian a tierra de paz si con presteza y diligencia le siguiesen y se animasen a zufrir el trauajo del caminar toda la noche. Todos los españoles mostraron animo de tolerar aquello y mucho mas, y tomando en medio dos mugeres españolas que alli tenian[150], que con animos baroniles avian echo gran obstentazion en la guerra de aquel dia, se dieron a caminar por donde Cuñiga los guiaua toda la noche, lleuando el General la rretaguardia, para que no se le quedase ningun soldado ni persona atras, y atravesando por las poblacones de los yndios sin ser sentidos, porque tenian los uaruaros puestos los ojos en otros caminos apartados de alli, fueron amanescer el General y sus soldados a los llanos de Bonda, tierra ya segura, donde toparon al capitan Manjarres con algunos soldados y becinos de Santa Marta, que con esta fingida ostentacion y perezoso e tardio socorro, les venia a c[151] zocorrer para mas simulacion de su dañada yntencion, y asi se boluieron todos juntos a Santa Marta.

CAPITULO SETIMO

Como Lidueña se salio de Guacchaca al Cauo de la Uela, forcado de los españoles que con el estauan, y el general Orsua se subio al Rreino, donde siendo perseguido de Montaño se paso a Popayan, y de alli a Panama.

Los yndios de Guajaca, donde el capitan Lidueña estava alojado, aunque supieron el alzamiento que los de Origua auian echo con el general Pedro de Orsua y contra los que con el estauan, no se alborotaron ni yntentaron ninguna nouedad contra los españoles, asi por queran mas numero de jente como por que uiuian mas sobre el auiso y con el cuidado quera menester para entre yndios; pero por acreditarse con los españoles y con Lidueña dieronle noticia de que los yndios de Guajaca[152] hizieron con Orsua, y de los españoles que le auian muerto, y de todo lo que sobre esto auia pasado, como jente que lo sauia bien, por que se creia auerse hallado alli algunos de los propios yndios de Origua[153] que le dauan el auiso; pero con todo esto Lidueña y los españoles que con el estauan se comencaron a rrecatar mas que asta alli de los yndios y a uiuir con dobladas zentinelas y cautelas hasta sauer certidunbre por otra uia de lo que al general Orsua le auia sucedido, con la qual esperanza se estuuieron alli algunos dias[154].

Mas los soldados, como algunos o los mas estauan ya con fastidio de tan larga espera, parecioles buena ocasion la que con la nueua del desuarate de Pedro de Orsua se les ofrecia para saliendose de entre aquellos barbaros, poder parecer donde quiera sin que se les pudiese caluniar ni uituperar con la salida, y asi lo efetuaron, que juntandose casi la mitad dellos, de conformidad se salieron vna noche sin dar parte al capitan Lidueña y se fueron al Cauo de la Uela. Los demas soldados que con Lidueña abian quedado, temiendose el daño que les podia sobreuenir por mano de los naturales de aquella tierra, que heran muchos y no menos uelicosos que los de Guajaca, comenzaron a perseguir y rogar a Lidueña, su capitan, que saliesen de entre los yndios y siguiendo las pisadas de los demas fuesen al Cauo de la Uela. Lidueña hera honbre piadoso y humano y que se le hazia cosa muy dura y graue dejar entre aquellos infieles doze o treze españoles que por su henfermedad y flaqueza no podian caminar ni el los podia lleuar consigo, por lo qual escusaua su salida con el mejor color que podia, vnas ueces rrogando a los que le ynportunaban la rretirada, que esperasen a que aquellos enfermos estuuiesen para poder caminar o a que les uiniese algun socorro de Santa Marta, con que los pudiesen socorrer, y otras uezes desimulaba pasando en silencio los clamores de los soldados questo rregauan[155] e ynportunaban muy ahincadamente, y tanto fue su entretenimiento y dilacion por estas causas que los soldados, deseando uerse libre y saluos del peligro en que estauan, y pareciendoles que hera mas contra caridad estar su jente al peligro propio que con ynciertas y dudosas esperanzas esperar a conseruar las uidas de vnos honbres que por sus enfermedades mas parecian estar muertos que puestos[156] para uibir, comenzaron a oprimir a Lidueña y a decille que si el hera tan benevolo que se queria quedar a conseruar las uidas a los enfermos con peligro de la suya, que lo hiciese, porque hellos pretendian salirse todos de aquel rriesgo y ponerse en saluamento.

Lidueña, conociendo que lo que los soldados decian estaua ya a punto para cunpillo y partirse al Cauo de la Uela, con rruegos los hizo entretener, y juntandose todos los enfermos en vn bohio o casa, que como e dicho heran doze o treze, y dejandoles alli todo el mantenimiento que tenia, y dandoles entera esperanza de que luego ynviaria vn bergantin del Cabo de la Uela por hellos, llamo al principal o principales de aquel pueblo donde estauan y les dijo y rrogo que no matasen aquellos enfermos, sino que los conseruasen en uida, por que el ynuiaria luego vn uergantin por ellos, y dejandoles tanbien a los españoles enfermos algunos yndios e yndias ladinas que les siruiesen, se partio con los españoles que como de camino lo estauan esperando.

Se fueron la uia del Cauo de la Bela, dejando en aquel alojamiento y pueblo de Origua[157], demas de los españoles dichos, todo el carruaje, aderezos y pretrechos de guerra, rropas de su uestir y del general Pedro de Orsua, que segun afirmaron hera de arta estimacion y balor.

Los yndios, no solo se apoderaron de todo esto, pero en apartandose Lidueña de su pueblo, luego dieron en los españoles enfermos y los mataron a todos a macanazos y flechazos, eceto vno que sintiendo el rruido y tomulto de yndios que sobre hellos uenia, tuuo lugar de esconderse entre unos cañauerales que por alli zerca auia.

Llegado que fue Lidueña al Cauo de la Uela dio noticia a los uezinos de aquel pueblo de la jente enferma que quedaua y auia dejado en Origua[158], y rrogoles que enuiasen vn bergantin por ellos, los quales mouidos de caridad, hizieron lo que Lidueña le rrogo y enuiaron vn español con ciertos esclauos a Guajaca con vn barco o bergantin, donde llegados que fueron, hallaron ya los españoles enfermos muertos, eceto el que se escondio en el cañaueral, el qual de hanbre y la enfermedad estaua ya ciego de los ojos, que ninguna cosa uia, el qual salió a los clamores y bozes que los del bergantin dauan. El español que yba en el uergantin, vsando de crueldad mas que de uaruaro, no quiso rrecoxer ni rreceuir en el barco aquel ciego enfermo, pareciendole questaua ya tan zercano a la muerte que no podria escapar con la uida, y ansi se boluio sin lleualle consigo al Cauo de la Uela, donde sauida la crueldad de que auia usado con el proue ciego, que a la letra parecia lo que Nuestro Redentor Jesucristo dijo de aquel que bajaua de Jerico a Jerusalen, que siendo salteado de ladrones y herido y dejado en el camino, pasaron por el vn leuita y un sacerdote y otros sin vsar de ninguna misericordia, dejandoselo hen el camino hasta quel samaritano lo levanto y puso sobre su jumento y uso con el de la misericordia que alli el Ebanjelista dize.