En carta del licenciado Miguel Díez de Armendáriz al Emperador, fechada en Cartagena el 24 de Julio de 1545, se dice:
«Nueve años i más que están alzados ciertos negros en esta Governación, haciendo que les sirvan Indios, i tomándoles haciendas y mugeres. Últimamente cuatro dellos con 30 ó 40 de sus Indios dieron en el pueblo de Toteme, do mataron veinte i tantos, robaron oro, hamacas, mantas i piedras de moler que es lo que precian indios, quemaron los maizales y llevaron consigo 250 ó 300 entre hombres i mugeres. Tienen un asiento á 40 leguas de la villa de Santiago de Tolu. Por esa causa aquella provincia está alborotada, i se han despoblado algunos pueblos de indios. Verguenza es ver gente tan vil tanto tiempo sin castigo. Embio al capitan Alonso López de Ayala, el mismo que fue á las minas, con 25 hombres. Hoi ha partido para la villa de Tolu con orden de no bolber sin apoderarse de los negros ó destruirlos. He prometido ventajas á los que los mataren, i mayores á quien me los tragere vivos.»
(Colección Muñoz, t. LXXXIV.)
LIBRO DEZIMO
EN EL LIBRO DEZIMO SE TRATA DE LA YDA DE PEDRO DE ORSUA AL PIRU Y DE TODO LO QUE LE SUCEDIO EN EL Y EN LA JORNADA DEL DORADO V MARAÑON, HASTA QUE LO MATARON; Y DE COMO NONBRARON POR GENERAL A DON HERNANDO DE GUZMAN, Y COMO MATARON DESPUES A DON HERNANDO, E HIZIERON GENERAL A LOPE DE AGUIRRE, Y LAS CRUELDADES QUE HIZO, HASTA QUE LO MATARON LOS DEL CAMPO DEL RREY EN LA CIUDAD DE BARAQUISIMETO, GOVERNACION DE VENENZUELA.
CAPITULO PRIMERO
Como passo al Piru Pedro de Horsua, año de mill y quinientos y cinquenta y ocho.
Estando ya el Nombre de Dios paszifico de la calamidad y junta de los negros, el general o capitan Pedro de Orsua se paso al Piru, por fin del año de cinquenta y ocho, a dar quenta al Virrey y marques de Cañete de lo que auia echo, y de como quedaua pacifica y fuera de rriesgo aquella prouincia del Nombre de Dios, lo qual visto por el Uisorrey, andubo considerando como gratificar a Pedro de Orsua y algunos de los que le auian faborecido, aquel seruicio tan señalado que a su Magestad se auia echo, para que si adelante se ofreciese otra cosa semejante en que seruir al Rrey se animasen los capitanes y otros ssoldados que en aquella prouincia auia a seruir a su Magestad hen ellas y poner sus uidas y haziendas a qualquier rriesgo con esperanza de auer buen premio.