Algunos soldados se descuidaron de cunplir este preceto, hablando vnos con otros algo mas vajo de lo questaua mandado, pusieron en detrimento sus uidas, y quisieron matallos, sino por ser personas de quien no se presumia que hablauan cosa en deseruicio de la comunidad, les perdonaron, y temiendose no ouiese aquella noche algun mal rrecaudo, y porque no tuuiessen lugar ningunos soldados de comunicar algo contra hellos, no consintieron que ninguno sse fuese aquella noche de alli, mas antes uelando y con sus armas en las manos los hicieron estar toda aquella noche en esquadron, jatandose y alauandose de lo hecho; y porquestas osequias no quedasen sin ofrenda, mandaron con mucha liberalidad sacar cierto vino que el Gouernador traia para decir misa, y como honbres que no pretendian oyrla, lo rrepartieron todo entre todos, asi capitanes como soldados, para que con mas constanca y amistad pasasen la noche.

NOTAS AL CAPÍTULO XXI

[A] Pedrarias de Almesto dice: «Ciertos negros, que eran del Gobernador, por mandado de Doña Inés, hicieron un hoyo grande y enterraron al Gobernador y su Teniente Don Juan de Vargas, juntos, y los traidores se estuvieron hasta la mañana en escuadrón.»

CAPITULO VEINTE Y DOS

Que trata de la persona de Pedro de Orsua, y de algunas propiedades nobles de su persona, y de otras cossas que le levantaron.

Ssera bien que antes que entremos en contar de los amotinados omecidas, demos conclusion a la istoria del gouernador Pedro de Horsua, que Dios aya, contando su naturaleza y persona y algunas propiedades que tenia.

Hera natural Pedro de Horsua del rrio[265] de Nauarra, de un pueblo llamado Orsua, junto a Panplona, y tenido por cauallero de ssolar conocido, señor de la Casa de Orsua, de donde el tomo el apellido; y a la sazon que lo mataron seria de hedad de treinta y cinco años. Hera de mediana dispusicion; algo delicado de mienbros, aunque vien propocionados para el tamaño de su perssona; tenia la cara alegre, blanca y de muy buen parescer, la barua taheña, vien puesta y poblada, y mediante la buena porpocion[266] que en su cuerpo tenia, hera tenido por jentil honbre. Tenia muy buena platica y conuersacion. Hera afable, y muy conpañero con sus soldados, con lo qual atraia a si la gente y soldados. Hera en estremo polido y preciauase dello y de traher bien puesto lo que se uestia, y asi le lucia mucho. Hera mas misericordioso que justiciero, y preciauase mas de desimular con los soldados y moderar los castigos que merecian, conmutandolos en cosas leues y onestas, que no castigallos con rrigor. Siruio sienpre a su Rrei y señor con toda legalidad y lealtad, de suerte que jamas se presumio del que le pasase por pensamiento hazer cosa que no deuiese contra el seruicio del Rrey. Era astuto, injenioso en las cosas de la guerra; curo sienpre estoruar y euitar que no se hiciesen demasiadas crueldades a los yndios, antes procuraua buenos medios[267], y con dadiuas atrahellos a su amistad y conformidad; fue sienpre muy querido y amado en las conquistas en que andubo, de los ssoldados, por los muchos terminos de mucha crianza que con todos usaua, tanto que nunca se hallo auer dicho palabra descomedida ni desonesta a ninguno; como se a dicho, al que muy gran pena merecia le daua vn leue castigo. Hera liberal en el dar, y mucho mas en el ofrezer si tenia nezesidad de jente. Turole la jurisdicion de su gouerno y jornada tres meses y seis dias, porque se enuarco en su astillero a los ueinte y seis de Septiembre[268] de mil y quinientos y sesenta. Mataronle sus soldados el primer dia de Henero de mill y quinientos y sesenta y uno.

La gente y soldados que con el salieron de Piru a la ynfelize jornada, o algunos de hellos, por descargar a ssi o a los culpados[269] de la mucha pena que todos merezen por la traicion que con ssu Gouernador vsaron, procuraron poner en el muchas objeciones, en especial las que en el capitulo veinte y uno se dixeron y otras muchas que despues aca añadian, diziendo que a la sazon que le mataron estaua tan mudado de lo que antes solia ser, que los que de mucho tiempo le auian conocido y entonces le ueian decir[270] y afirmauan que no hera posible ser el general Pedro de Orsua, antigua alauanza de soldados, porque se avia echo soueruio, auariento, cobdicioso, mal quisto, sobrado en el hablar, descuidado en el governar, y otras cosas desta suerte, y con todas estas objeciones que en el ponen, nunca an ssauido dezir ni declarar ningun agrauio ni sinjusticia que a persona particular en toda esta jornada hiziese, antes, como se ha dicho, ser en todo moderado y modesto, y solo hizo justicia de aquellos que mataron a su theniente Pedro Rramiro, corregidor de Santa Cruz de los Motilones, en lo qual gano muy gran honra y credito con todo el Piru y con el Uirey y Audiencia, y quitando todos de si la sospecha que contra el thenian, no le llamauan sino Pedro Leal, por lo cual se ynfiere ser claro, ser todas falsas estas objeciones y faltas que contra el se pusieron, y levantarlas, como se ha dicho, algunos soldados, por rrelevarse de alguna culpa y pena de la mucha que merezen. Tanuien se uerifica ser falsas estas ojeciones en que hen ellos no ay soldados de quantos con el Gouernador salieron de Piru en este disparate que conforme vno con otro, antes ay muchos mas que afirman lo contrario, y solos los que por auer sido culpados en esta rreuelion andan algo desasosegados, porque la justicia los pretende desterrar de las Indias, como su Magestad justa y santamente lo manda, dizen las objeciones dichas contra el Gouernador.

Vna cosa pueden decir con gran rrazon contra el Gouernador, y esta es auer sido demasiado de confiado y no auer gouernado con la cautela que para con semejantes soldados se devia husar; porque si el no pensara que todos no heran tan leales como el, el hiciera lo que algunos amigos lescriuieron, que echase fuera a los que le mataron, y an[271] despues vbo quien le aconsejo que los matase e hiziese justicia dellos, el qual, si lo hiziera y sino confiara tanto como confio, su muerte de aquella suerte ebitara.

Todas las demas muertes que desde la suya en adelante sucedieron, aunque algunos an querido afirmar que fue premision diuina, por los pronosticos que della obieron, que en algunas partes de lo arriua escrito se an dicho, y por lo que paso cinco dias antes que lo matasen, que un Comendador de la Horden de San Joan, llamado Juan Gomez de Gueuara, muy amigo de Pedro de Orsua, persona anciana y de gran credito y uerdad, el qual andandose paseando a buen rrato de la noche, por junto a la puerta de su buhio, questaua mas zercano al buhio del Gouernador, en el pueblo primero de Machifaro, donde auia las muchas tortugas, por rrespeto de la mucha calor que en aquel pueblo hazia, vio pasar por junto o detras del buhio del Gouernador vn bulto mediano, del qual salio vna boz no muy rrecia y no conocida que dixo «Pedro de Horsua, gouernador de Megua[272] y del Dorado, Dios te perdone», y aguijando el Comendador hazia donde auia visto el bulto y oydo la uoz, nunca pudo hallar rrastro de quien fuese ni que de la boz pudiese colegir que hera de honbre; y puesto en grande admiracion el Comendador desto que auia oydo, lo trato y comunico con algunos amigos suyos y del Gouernador, entre los quales se coligio que por respeto destar en aquella sazon malo el Gouernador, podria ser aquella enfermedad fin de sus dias, y porque dello no rreciuiese alguna particular pesadunbre el Gouernador, de que se le agrauasse mas la enfermedad, nunca osaron dezirselo; de lo qual y de lo arriua dicho, se a querido colegir por algunos, como es dicho, que por muchas maneras pudo tener noticia el Gouernador o auisso para mirar por si, y sienpre las mas vezes se le oculto e otras no hizo casso dello; y dando conclusion con esto a la jornada y vida del Gouernador Pedro de Orsua, comenzaremos a dezir de las guerras y discordias que entre si tuuieron todos los del motin, y como se mataron vnos a otros, y dentro de un año se consumieron con crueles muertes y otros estragos que hicieron.