CAPITULO VEINTE Y TRES

De lo que los amotinados hizieron despues que amanecio y ouieron muerto a su Gouernador Pedro de Horsua y a su alguacil mayor Don Joan de Bargas.

Pasada la noche en que los amotinadores auian muerto a su Gouernador, la qual gastaron en las cosas ya dichas, y en atraher a si amigos y dar a entender que por la utilidad y prouecho de todos y por rredemir vejaciones lo auian justamente muerto, venida la mañana, que era el segundo dia de Henero, comenzaron a dar horden en como aquellos caualleros del motin que tan señalado servicio auian echo a su Rey, fuesen en algo rremunerados con los honrrosos cargos que para el buen gouierno y conseruacion de aquella armada se auian de nonbrar, y asi confirmaron el nonbramiento que tenian echo de general en Don Hernando de Guzman y de maese de campo, Lope de Aguirre; y pasando adelante con sus tiranicas comisiones, y haziendose hellos mesmos assi propios las mercedes de los cargos, eligieron por capitan de la guardia a Juan Alonso de Lauandera, y por capitanes de infanteria a Lorenco Salduendo y Cristoual Hernandez y a Miguel Sserrano de Cazeres, y por capitan de a cauallo Alonso de Montoya, y Alonso de Uillena por alferez general, y por alguazil mayor del canpo a Pedro de Miranda, mulato, y por pagador mayor a Pedro Fernandez[273], dejando sin cargos a Martin Perez y a Joan de Bargas, prometiendoles y haziendoles grandes ofertas, que serian rremunerados y gratificados muy en breue, y que se ternia muy particular quenta con sus personas, porque no pareciese que entre si solos rrepartian y consumian los oficios; y por gratificar algunos las voluntades que avian tenido, ya que en la hobra no se auian hallado, y para prendar a otros que heran muy enparentados de amigos, procuraron acrecentar otros oficios, como fue capitan de la mar, el qual dieron a un Seuastian Gomez, piloto portugues, y otros dos capitanes de ynfanteria que dieron al comendador Juan Gomez de Quevara y a Pedro Alonso Galeas, y un capitan de municion, el qual hizieron Alonso Enrriquez de Orellana, y almirante de la mar a vn Miguel Bonedo, los quales, viendo que no les aprouechaua nada dezir otra cosa, antes hera poner en gran rriesgo sus uidas, acetaron los cargos, con la uoluntad que Dios saue.

Nombraron tambien por justicia mayor del canpo a un Diego de Balcazar, el qual, con el amor y lealtad que tenia a su Rey, o como honbre de poca espirienza, dijo al tiempo que le entregaron la bara, que la tomaua en nombre del Rrey Don Felipe, nuestro señor, publicamente, que lo oyeron todos, y como entonces no estaban los principales amotinadores conformes en lo que se deuia hazer, porque auia uarias opiniones y pareceres, como adelante se dira, no oso nadie señalarse en rresponder al Diego de Balcazar, y sintiendo en sus corazones algunos lo que Dios saue, desimularon con el por entonzes, aunque despues le dieron por ello la muerte y le quitaron el cargo, como adelante se dira.

En este tiempo, Sancho Pizarro, a quien el gouernador Pedro de Horsua auia ynuiado a descubrir, no auia benido, ni sauia lo que en el canpo pasaua, y temendose los amotinadores que no tuuiese auisso Sancho Pizarro de lo sucedido y quisiese mostrarse contra hellos con la jente que tenia y auia lleuado, pusieron luego yncontinente espias en el camino por donde auia de uenir, para que ninguno pudiese yr a dar auisso y asi uino dende a dos dias de como mataron a Pedro de Horsua, el qual nunca supo lo sucedido asta que entro en el canpo, y los mesmos amotinadores le dieron rrelacion de lo que auian hecho y de lo mucho que auia ynportado a todos, y quan en conformidad de todo el campo, el qual como honbre sagaz, finxio auer sido muy azertado y auerse holgado dello, lo cual uisto por los amotinadores, finxiendo auer tenido muy particular quenta con su persona, le dieron cargo de sarjento mayor del canpo, y el lo hazepto y rrindio las gracias por ello.

Lo queste caudillo descubrio en los dias que andubo fuera del canpo, fueron dos poblecuelos sin jente, en unas montañas faltas de comida y llenas de soledad.

CAPITULO VEINTE Y QUATRO

Que trata de la junta que hicieron los amotinadores para determinar lo que auian de hazer, y lo que sobre hello passo.

Hechos y nonbrados los ofiziales dichos, para que en lo que se auia de hazer azerca de descubrir la tierra del Dorado vuiese rresulucion y determinacion entre todos, mandaron los amotinadores y los demas sus ofiziales, que se juntasen todos los capitanes y soldados que en el canpo auia, para que tratandose y comunicandose en el negocio por consulta general, diose[274] cada vno su pareszer y lo firmase de su nonbre, y lo que mas conuiniente fuesen a todos se hiziese assi[275].

Y tomando la mano en dar su parezer Don Hernando de Guzman, general del motin, dixo que su parezer hera que se deuia buscar la tierra y noticia que Pedro de Horsua yba a buscar, y hallandola y descubriendola y siendo tal como se dezia, su Magestad se lo ternia a todos por muy gran seruicio y les perdonaria la muerte del dicho Gouernador, y que para su descargo y que a su Magestad costase de la mucha rrazon y justas causas que auian tenido para matar a Pedro de Horsua, harian vna ynformacion con todo el canpo o con los mas principales del, como Pedro de Horsua yba remiso y descuidado en buscar la tierra, ni para hello hazia las diligencias que hera obligado, y que ya que la hallase no la pretendia poblar, y que hera yncufrible[276] e yntolerable a los soldados, y que asi, para que los soldados se conseruasen en seruicio del Rrey, como para que la tierra se descubriese, fue necesario y conuiniente su muerte, porque si mas tiempo biniera, los soldados se amotinaran y le tomaran los uergantines y con ellos se fueran a tierra de españoles cristianos y lo dejaran en el rrio, sin que la tierra se descubriera, y otras cosas que desta manera que conponia y arguia.