Los moradores deste pueblo, sintiendo la gente que les venia a uisitar, temiendose dellos, se alzaron y escondieron, dejando lo que no pudieron lleuar por el poco lugar que les dieron para que lo sacassen. Entraron en el pueblo la gente y soldados que yban con el vano Principe, y hallaron algun maiz y pescado en baruacoa, y otras cosas para su sustento; y porque uenia la jente algo fatigada y alli comiesen, y porque la Semana Santa entraua y se pudiese zelebrar con menos[311] deuocion, y porque Alonso de Montoya, tomando por otro brazo con cierta gente en canoas a buscar comida, y le auian desperar por fuerza, acordaron Don Hernando de Guzman y Lope de Aguirre que se estuuiesen ocho dias en este pueblo, para que la jente se holgase aquellos ocho dias y se pasase la Pascua y se rreformasen, como esta dicho.
Vinieron los yndios deste pueblo de paz, a rrescatar con los españoles. Es gente desnuda y de las propias armas y manera que de los de arriua, por lo qual se presumio ser toda una.
Hera aquel rrio abundante de pescado. Tomauan mucho los soldados; y pareciendole a Lope de Aguirre que ya auian passado muchos dias sin auer algunas muertes, ques lo que el deseaua y procuraua, no estaua muy contento, porque uerdaderamente su gloria era derramar sangre vmana y a nadie se mato en toda la jornada queste cruel traidor y amotinador no le hurdiese y tramase la muerte, y asi le encaminaua el diablo las ocasiones que el deseaua, que bien le hera menester para hello.
Fue el caso questando en este pueblo vn dia[312] vn Pedro Alonso Casto, que auia sido alguacil del gouernador Pedro de Orsua, hablando con vn Villatoro y quejandose del poco caso qne del auian echo los amotinadores en no dalle algun cargo de los suyos, que lo deuia tener en deseo, echandose mano a las baruas, dixo aquel uerso latino «audaces fortuna jubat, timidos que rrepelid», quen rromanze dice, que a los osados fauoreze la fortuna y a los temerosos abate. No falto quyen los oyo que luego lo dijo a Lope de Aguirre, el qual los prendio para matallos. Fueron dello a dar auiso a su Principe, el cual ynvio por la posta a dezir que no los matasen, y quando llego el mensajero auia dado Aguirre garrote Pedro Alonso Casto, y el Uillatoro estaua ya para receuir la muerte, y asi lo dejaron por entonces, porque adelante lo mataron.
Quytaron asi mesmo en este pueblo Alonso de Villena, vno de los que mataron al Gouernador, el officio que le auian dado de alferez general, diziendo que aquel hera cargo muy preminente y quel Villena hera honbre de uaja y poca suerte y que no deuia tener aquel oficio, y el Principe, por contentalle, le hizo luego su maestresala, señalandole salarios como a tal en su Caja rreal del Peru, y el cargo de alferez general se quedo uaco por entonzes y no se proueyo a nadie, porque no ouiese algunos agrauios sobre hello.
CAPITULO TREINTA Y SSEIS
Que trata de como el armada llego a otro pueblo muy grande, y de la manera del pueblo y condiciones de los yndios, y de como se determinaron aderezar en el los amotinados los uergantines.
Passada la Pascua de Rresuricion, luego se partio el armada de los amotinadores del pueblo que se a dicho questuuo holgando, y nauegando todo aquel dia, fueron a tomar tierra a otro pueblo de yndios, mayor que ninguno de los que hen el rrio atras auian hallado, y muy mas abundante de comida, la qual tenian en los buhios, porque aunque la jente deste pueblo se auian alzado, teniendo noticia de que los españoles auian de passar por alli, no tuuieron lugar[313] de alzar las comidas ni escondellas, o por ventura no quysieron, pareciendoles que no estarian ni pararian alli ningun tiempo.
Estaua este pueblo en la una parte del rrio, sobre vna barranca, el sitio del qual hera ysla, y muy angosta, porque por la una parte yba el rrio, y por la otra estaua vna cieniga o estero de agua, y abria de la vna agua a la otra hasta un tiro de uallesta. Iua la poblazon trauada y perlongada orilla del rrio, y turaba casi dos leguas de largo, sin discrepar casa de casa. Hallose en este pueblo vn jenero de bino hecho de muchas cosas juntas y mezcladas, a manera de mazamorra muy espesa, y echandolas en vnas tinajas grandes, que haze cada una mas de ueinte arrouas, y dejandolo alli estar cierto tiempo, en el qual el uino se hace rrecio y hierue entre si como lo despaña, y despues de hecho lo sacan de aquellas tinajas y lo cuelan, y para veuerlo le echan alguna agua, porque de otra manera, si ueuen mas de lo ques menester, enborracha y priua a los honbres de juicio, como si fuera de hubas. Tenian los yndios grandes uodegas deste uino, y era algo aloque. Gastose todo en pocos dias, sin que se perdiese nada dello, entre los españoles e yndios y negros del canpo.
Heran los yndios deste pueblo muy grandes contratantes e mercaderes, porque despues que uinieron de paz no auia quien los echase del canpo, antes se alquylauan para bogar y moler y hacer pan y bino, y otros seruicios personales; y aunque algunos soldados, por ymitar a las cauezas que traian, hazian algunos malos tratamientos a los yndios, no por eso dejauan de benir a rrescatar y tratar. No se les daua mucho por las muertes de sus conpañeros, porque vbo soldados que vsando de sus crueldades, matauan algunos yndios de los quales[314] les uenian a seruir y a rrescatar con ellos, y no por eso dejauan de tornar los que quedauan biuos a sus contratos y rrescates. Heran muy sotiles y atreuidos ladrones, que de la cauezera venian a hurtar de noche lo que podian coxer de rropa, armas y otras cossas; y aunque castigauan algunos con mas rrigor del que la calidad de sus delytos y personas rrequerian, no se les dauan nada ni escarmentauan, sino siguiendo su costunbre, que en esto la deuen tener por naturaleza, boluian a hurtar y hurtauan lo que podian.