Auia en este pueblo gran cantidad de maderos muy gruesos de cedro, de los que el rrio traia de arriua, los quales juntauan y rrecogian alli los yndios para hazer sus canoas y cassas. Venian con demasiada osadia a tratar y contratar con los españoles, tanto que acahecio muchas uezes prender los españoles algunos yndios que hallauan hurtando de noche y teniendoles en prision por hello para castigallos, luego uenian sus conpañeros a rrescatallos y librallos y sacallos del cautiuerio que tenian, para el qual efeto traian manaties y tortugas y pescado y otras cosas de comer que hellos tenian, y los españoles, por la nezesidad que tenian de comida, les dauan los cautiuos o presos por lo que traian. Es jente bien dispuesta; andan del todo desnudos; los yndios vsan de las propias armas que los yndios de la prouincia de arriua de Machifaro. Las casas heran todas quadradas y cuuiertas de oja de palmicha. Es por alli la tierra muy anegadiza.

Viendo los amotinados el buen aparejo que en este pueblo auia para aderezar los uergantines, por la abundancia de madera y comida que hen el hallaron, acordaron de detenerse alli algunos dias, asta acauallos de todo punto; y asi se desenbarco toda la jente en este pueblo, y se alojaron en el a la larga, como yba la poblazon; aposentandose hazia la parte de auajo el Principe dellos con toda su Casa, oficiales y jentiles hombres della y otros capitanes; y luego, casi en el medio del alojamiento, se alojo Lope de Aguirre y sus secazes, y a la parte de arriua del pueblo y rrio, se alojo Montoya con todos los demas del canpo. Lope de Aguirre hizo poner junto a su alojamiento los uergantines, diciendo que los queria tener junto a si por dar priesa a la hobra y uer lo que se hazia o por estar mas seguro y ser mas señor del todo el canpo.

Estaua en este alojamiento algo derramado el canpo o jente del armada, a causa de yr la poblazon muy prolongada por la uarranca del rrio, como se a dicho, y asi auia de un cauo a otro del alojamiento mas de un quarto de legua, y asi hera mas señor del canpo Lope de Aguirre que no su Principe.

CAPITULO TREINTA Y SIETE

Que trata de como se juntaron los amotinados a consultar sobre buscar el Dorado, y determinaron de hazello y matar a Lope de Aguirre porque no lo estoruase; y de como, por parezer de Montoya, no lo mataron.

Alojado[315] el canpo en[316] la manera dicha, luego pusieron por hobra lo que faltaua de hazer en los uergantines, que hera en cada uno su cuuierta, y suuillos de bordo, para que se ensanchassen y asi cupiese la gente mas a plazer y los pudiesen lastrar mejor y fuesen mas seguros para la nauegacion del Golfo y mar que se auia de pasar. Trauajauan hen ellos todos los oficiales que auia en el canpo y negros que sauian de carpinteria, y ayudauanles[317] los soldados en la forma que arriua se a dicho, en lo qual gastaron de tiempo mas de un mes; y como en otras partes se a dicho, nunca se hazia parada o detenimiento alguno en alguna parte, que no rredundasse en daño o muerte de alguno, porque el ocio que tenia les daua ocasion a hello, produciendo en aquella forma el fruto de sus malas entrañas.

Andaua el Don Hernando de Guzman y algunos amigos suyos algo confusos de lo que auian echo en matar tan cruel e ynjustamente a su Gouernador, y biendo el mal camino que lleuauan para remediar vn mal tan grande, y quan poca parte podian ser para efetuar el proposito de Lope de Aguirre, que hera tomar al Piru, vnas ueces les rremordia la conciencia de aquel rrastro que tenian de cristianos, por auerse criado con ellos, considerando en sus corazones la gran ofensa que a Dios auian echo en alzarse contra su Rrey y señor, y los muchos daños y muertes que dello se auian seguido a sus proximos ynozentes, y que adelante se aparejauan, y otras uezes rreinaua en sus coracones vn grandisimo miedo y temor, considerando los juicios y castigos diuinos, y como por uias no pensadas ni ymaxinadas castiga Dios los males tales e ynsultus, no solamente con azotes y muertes tenporales y corporales, mas con fuego de ynfierno eterno que tura para sienpre xamas; y con estas y otras ymaxinaciones que Dios Nuestro Señor, por lo que su Magestad hera seruido, permitia que ocurriesen a sus memorias e ymaxinaciones, mouieron platica entre si de quan perdidos y descaminados yban en lleuar la derrota que lleuauan de Piru, y que el camino que lleuauan no hera otra cosa mas de yrse a entregar a los ministros de la justicia de Dios y del Rrey, para que los castigasen de lo que auian hecho, y que todo se holuidaria y atajaria con buscar la tierra y poblalla, donde despues de poblada, ya quel Rrey le castigase no seria con tanto rrigor como si no se descubriese y poblase; y tratando estas cosas, acordo el Don Hernando que seria bien entrar en consulta sobre hello con los mas del canpo, sin que lo supiese Lope de Aguirre, que hera el que persuadia a todos lo contrario y la yda de Piru; y asi luego, yncontinente, los hizo juntar y junto en su propia casa a los principales, sin que para hello se llamase a Lope de Aguirre; y alli, entre hellos, se propuso y trato la platica, diciendo que biesen todos lo que mejor les parezia que conuenia mas al uien y pro comun, si yr adelante con la guerra del Piru que llevauan entre manos o buscar la tierra del Dorado que salieron a buscar de Piru y poblalla.

A todos de conformidad los que alli estauan presentes, les parecio que lo mas hazertado y conuiniente hera buscar la tierra y poblalla, pero dixeron que para este efeto el mayor estoruo que tenian hera Lope de Aguirre, y que mientras Aguirre fuese bivo que no se auia de efetuar nada, porque el y sus amigos y aliados lo auian de desuaratar e ynpedir todo. Fueron luego todos de parezer que, pues Aguirre causaua tan gran daño en estorualles aquello, que lo matasen, y que su muerte se efetuase luego, enuiandolo a llamar alli questaua descuidado y bendria seguro, y entrando le darian destocadas y le acauarian y se efetuara lo que querian; y como el demonio sienpre procura fauorezer a los suyos y sustentallos algun tienpo para que causen y agan mas daño y mal a sus proximos, cuya perdicion el desea y codicia con toda ynstancia, puso su espiritu malino en Alonso de Montoya, que hera vno de los de la consulta, el qual dijo que no convenia que entonzes matasen a Lope de Aguirre, porque uendra aconpañado de algunos soldados, y podrian, por matallo a el, matar a mas de los que conuenia; que hera mejor dilatallo para quando fuesen nauegando el rrio auajo, que uendria Lope de Aguirre al uergantin del Principe a saludallo, y alli entraua solo y mas a su salvo y sin daño de nadie lo podrian matar, lo qual se podria efectuar bien en breue, pues ya faltaua poco de los vergantines, que lo mas estaua echo de lo que entonzes se auia de hazer.

El Principe hera algo venibolo y que auorrescia las muertes de sus soldados y deseaua que no ouiese ningun mal ni daño entre hellos, y asi le parecio vien el parescer de Alonso de Montoya y declaro ser bueno y el mas conuiniente de todos, porque no matasen alguno de sus amigos en la rrebuelta. Los demas, uiendo que su Principe auia aprouado lo que Alonso de Montoya auia dicho, bien contra su uoluntad y pesar de sus corazones, pasaron por ello[318] sin osar dezir otra cosa, porque les parecia quel diablo, como familiar amigo de Lope de Aguirre, se lo auia de manifestar y decir lo que alli auia pasado y se auia consultado y tratado contra el, y auia de rredundar de aquella determinacion sin efeto, algunas muertes a todos los mas de los soldados; y asi fue como lo pensaron, que despues mato Aguirre a su Principe, y todos los de la junta, de la manera que adelante se dira.

CAPITULO TREINTA Y OCHO