Muerto desta desastrada muerte Lorenco Salduendo, le parecio a Lope de Aguirre que pues por causa de Doña Ines le sobreuenian algunos desgustos y amenazas, que no hera justo que careciese hella del castigo que los demas, y asi mando luego yncontinente a un su sargento, llamado Anton Llamosso, y a un Francisco Carrion, mestizo, que fuessen a matar a Doña Ines, los quales, como andaban zeuados en matar honbres, no se lo obo acauado de decir Lope de Aguirre quando se partieron y fueron donde estaua la pobre de Doña Ines, y usando con ella, las crueldades que con los demas, le dieron muchas estocadas y cuchilladas, conque la mataron tan cruelmente que no obo persona que despues de muerta la uiese a quien no yncitase y mouiese a una de las mayores lastimas y crueldades que en aquella jornada se auia echo; y acauandola de matar, luego le secrestaron los vienes sin enuiar a buscar scriuano ante quyen se hiciese el ynuentario dello, y partiendolos estos uerdugos entre si, quysieron hazerse pago de su trauajo.
Ya aqui se yba desminuyendo la autoridad y poder del Princype, y le yba a el pareciendo mal la mucha desuerguenza y atreuimiento de Lope de Aguirre y el poco casso que del hazia, y biuia con arto temor.
CAPITULO QUARENTA
Que trata de como Don Hernando y Lope de Aguirre rrinieron sobre la muerte de Salduendo, y despues se confederaron, y de como Aguirre tubo auisso de los de la junta como lo querian matar.
El Princype Don Hernando de Guzman, viendo el desacato y poco comedimiento que Lope de Aguirre avia tenido a su persona, en matar en su presencia a Lorenco Salduendo, especialmente auiendole el ynuiado a rogar que no lo matase, y auiendoselo dicho y mandado quando entraua a matallo, comenzose amohinar con Aguirre y tratalle al[326] asperamente de palabra, diziendole y dandole a entender que no auia echo el deuer ni lo que era obligado en ser tan rreuelde y contumaz en cunplir lo que el le mandaua o rrogaua.
Lope de Aguirre, como tenia en mas el ayuda de sus amigos que alli tenia presentes que no a las mercedes que su Prinzype le avia de hazer, comenzose a desuergonzar y decirle con asperas palabras muchas desuerguenzas y descomedimientos, diciendole que no se entendia ni sauia rregir ni gouernar en las cosas de la guerra, porque si el fuera astuto y entendido en ellas, no se auia de fiar de ningun sseuillano, pues sauia los doblezes que hen ellos auia, y que uiuiese rrecatado y mirase por su persona, que el haria lo mismo, porque los que traian el cargo que su Ecelencia no auian de biuir tan descuidados ni saneados como el uiuia, y que si de alli adelante quysiese hazer consejo de guerra, que le auisaua que como honbre que yba a donde sus contrarios estauan, auia de lleuar cinquenta amigos suyos por delante, muy bien aderezados y armados; y que le ualiera mas y le fuera muy mejor gustar de los guijarros de Pariacaca que no comer de los buñuelos que le hazian y daua Gonzalo Duarte, su mayordomo mayor, y otras cosas desta suerte, con lo qual se aparto de su Principe y se fue con sus amigos a su rrancho, sin procurar aplacar ni satisfacer a su Principe, mas de con lo dicho[327].
Y porque no pareciese claramente a la jente del canpo que Lope de Aguirre queria matar a su Principe y alcarse con la jente, y por hazerlo mas desimuladamente, procuro luego tornar a uer al Don Hernando de Guzman y aplacalle y satisfazelle diciendole que su Ecelencia no tenia rrazon destar quejoso porque auia el muerto a Lorenco Salduendo delante de su Ecelencia, pues el Salduendo auia querido matar a un tan gran seruidor suyo como el era y tan leal, y que no le devia pesar dello, pues el estaua alli biuo para el seruicio y guarda, y mas fiel y lealmente que otro ninguno de los del canpo, y que mas honbre hera para defendelle y anparalle, y mas facilmente pondria la uida por su seruicio y defensa que algunos de quien el mucho se confiaua y tenia por muy grandes amigos.
Con estos y otros falsos cunplimientos procuro Lope de Aguirre aplacar y sastifazer a su Principe, el qual a mas no poder mostro estallo vien contra su boluntad y como honbre que no le auia parescido vien lo desenboltura de Lope de Aguirre; y temiendose de lo que podia suceder, anduuo de alli adelante casi espantado y asonbrado y muy demudado el jesto; y con todo esto[328], ni procuraua asegurar su persona con quytar la uida a Lope de Aguirre ni allegar amigos que le defendiesen o hazer algun aspaviento de hecho con la jente del canpo; mas deuia de ser de corazon tan timido que nunca se atrevia hazer nada que le cunpliese.
Lope de Aguirre, aunque no publicaua lo que en el pecho tenia, procuraua juntar cada dia mas amigos a su conpañia, los mas uien aderezados que podia, y andaua de contino acompañado desde que rriño con su Princype en adelante de mas de sesenta hombres armados; y por descuidar algunos que presumian su proposito, dezia y publicaua que traia aquella jente consigo para guardar y anparar a su Principe, como hera obligado; el qual, aunque viuia rrecatado y no tenia la confianza de Lope de Aguirre que algunos pensauan, no vsaua de lo solecitud que Aguirre en juntar amigos y guarnecerse dellos, y asi uiuian entranbos con arta sospecha el vno del otro, pero como dize el refran «de rruin a rruin quien acomete, uenze», como auajo se dira.
Viendo dos de los que se auian hallado en la junta y congregacion que arriua se dijo que hizo Don Hernando, algunos capitanes en que se determino que matasen Aguirre, y uno de los quales hera Gonzalo Jiral de Fuentes, capitan de Don Fernando, y Alonsso de Billena, su maestresala, la mucha pujanza de jente y amigos que Lope de Aguirre auia juntado y atraido a si, y temiendose o colijiendo que Lope de Aguirre queria hazer alguna uellaqueria, y por acreditarse con el, fueron a el y dijeronle secretamente la junta que se auia hecho para buscar la tierra, y como se auia dicho quel mayor estoruo e ynpedimento que lleuauan hera el maese de campo, y como auian determinado de matalle alli luego, y por consejo de Alonso de Montoya se auia dilatado para adelante, el qual, sauiendo esto, luego conciuio en su coracon, sin dar dello parte a nadie, de matar a su Prinzipe y a los demas de la junta y alcarse con la jente, y asi lo determino de hazer en qualquier tienpo.